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miércoles, 15 de julio de 2009

El final de Rico

La aparición del sonoro coincidió con la de la novela negra, fueron hermanos de leche en distintos artes. La corriente crook story o historias de delincuentes se adaptó al cine antes que la hard boiled (duro y en ebullición en referencia al héroe), primera en surgir, quizá porque las historias se asemejaban bastante a la realidad de los diarios de la época.

Mervyn LeRoy quedó encantado con El pequeño César (Little Caesar, 1929) de William R. Burnett y convenció a Jack Warner de su adaptación al cine bajo la producción de Darryl Zanuck y Hal B. Wallis. Su estreno en enero de 1931 supuso un tremendo éxito que dio origen al cine de gángsteres de los años treinta y que tanto nos ha hecho disfrutar.

Hampa dorada (Little Caesar en el original) narra la ascensión, apogeo y caída de Cesare "Rico" Bandello (Edward G. Robinson) de manera lineal marcando los aspectos infantiles del personaje y atendiendo a la relación de su antiguo compañero de correrías Joe Massara (Douglas Fairbanks Jr.) que abandona la delincuencia por la danza.

La muerte de Rico, de carácter ejemplarizante, se produce bajo un cartel que marca el éxito de su amigo.

jueves, 25 de junio de 2009

Génesis de Los pájaros

Antes de viajar a los estrenos europeos de Psicosis (Psycho, 1960), Alfred Hitchcock leyó en el diario Santa Cruz Sentinel que en La Jolla, California, una tranquila tarde primavera, más de un millar de pájaros descendieron a través de la chimenea de una familia, destruyendo la mayor parte de los bienes que contenía la casa e hiriendo a su dueña cuando muchos quedaron atrapados en su pelo. Hichchock recordó el relato corto de Daphne de Maurier sobre un ataque aviar en los acantilados de Cornualles, publicado en una recopilación de 1952 y cuya opción cinematográfica había adquirido.

Al regresar de Europa, el director se centró en la historia de un pianista de jazz, ciego de nacimiento, que es operado cuando viaja a Disneylandia descubre que lleva los ojos de un hombre asesinado y sigue el rastro del asesino, que está allí para matarlo a él. Esta estupenda idea no consiguió tampoco llevarla a cabo, era su cuarto proyecto fracasado en los últimos cuatro años. Otra noticia le despertó su ingenio.

En el mismo periódico leyó la historia de otra invasión de pájaros mucho más devastadora. El 18 de agosto de 1961 las gaviotas que migraban a Sudamérica y Nueva Zelanda se despistaron con la niebla y golpearon los hogares de la costa de la bahía de Monterrey destrozando ventanas, rompiendo farolas, dañando coches e hiriendo a peatones.

Joseph Stefano tenía contrato para escribir tres guiones para él pero le comentó que no se sentía entusiasmado con la adaptación del cuento de du Maurier. Discutiendo escritores alternativos, Hitchcock buscó un novelista que creara los personajes inexistentes en el relato y que hiciera posible su idea principal para la película: la despreocupación de los humanos por la naturaleza y lo brusco e inexplicable de la inversión del orden natural. Evan Hunter fue el elegido.


miércoles, 17 de junio de 2009

El nacimiento de Charlot

La representación en Broadway de la obra teatral The Wow-wows protagonizada por Charles Chaplin en 1911 fue presenciada por Mack Sennett, motor del cine mudo cómico norteamericano. Meses después recibió un telegrama mientras estaba actuando en Filadelfia. La oferta de trabajo consistía en rodar tres películas semanales a cambio de 150 dólares.

Su primer film fue Charlot periodista también conocida aquí como Charlot reportero (Making a Living/A Busted Johnny/Doing His Best/Troubles) se estrenó el 2 de febrero de 1914 y mostraba situaciones cómicas en la redacción de un periódico.

La sugerencia de Sennett de que se vistiese con aire cómico para su segunda película, Carreras sofocantes/Carreras de autos para niños (Auto Races at Venice/The Children's Automobiles Race/The Pest/A Militant Sufragette, 7 de febrero de 1914) la aprovechó Chaplin para crear el personaje que lo haría eterno:
"Quería que todo estuviera en contradicción: los pantalones, holgados; la chaqueta, estrecha; el sombrero, pequeño, y los zapatos, grandes. Estaba indeciso de si parecer viejo o joven; pero recordando que Sennett creyó que yo era mucho mayor, me puse un bigotito que, en mi opinión, me añadiría edad sin ocultar mi expresión".

lunes, 15 de junio de 2009

1991: The Year Punk Broke (1992)

Quizá tenía razón Thurston Moore, cantante de Sonic Youth, cuando decía que 1991 es el año en que el movimiento punk se hace masivo, perdiendo al mismo tiempo su fuerza ideológica y musical original.

El caso es que Sonic Youth publicó su octavo disco, Goo (1990), y se decidió a realizar su primera gira europea acompañado del cineasta y músico Dave Markey (Burbank, California, 1963) que ya había dirigido un par de vídeos para el mismo álbum.

Fiel a su estilo en Súper 8 y con un presupuesto de 6.000 $, Markey nos dejó un documental organizado a partir de temas enteros de los recitales, algunos rodados como videoclips y charlas en el backstage -chistes, delirios...-.

Una pequeña joya a todas luces, porque no sólo Sonic Youth están en plena forma -como casi siempre- sino que los acompañan Nirvana, antes de la explosión Nevermind de septiembre del mismo año, Dinosaur Jr, Babes in Toyland, Ramones...

Los títulos de crédito, los desvaríos de Thurston Moore, la descripción de Dave Grohl y Krist Novoselic de la comida o la locura de Kurt Cobain destrozando medio escenario mientras toca School (1989), en el vídeo, son algunas de las perlas de este impagable documental.


martes, 2 de junio de 2009

The Visitor (2008) de Thomas McCarthy

Seguramente se hubiera estrenado de tapadillo en alguna sala durante un par de semanas de no haber sido por la nominación al Óscar al Mejor Actor de Richard Jenkins, pero los premios o las nominaciones suelen ayudar en la taquilla y nos permiten descubrir pequeñas joyas aunque sea casi en la repesca en mi caso.

La historia a priori algo sosa de un profesor universitario deprimido por el fallecimiento de su esposa -Jenkins- que regresa a su casa en Nueva York y encuentra a una pareja que vive en su piso y es contagiado poco a poco por la alegría del músico "okupa", igualmente espléndido Haaz Sleiman, da un giro sorprendente cuando detienen al joven casualmente en el metro y descubrimos que es un inmigrante ilegal.

La película, atenta hasta ese momento a la evolución emocional del profesor, simbólicamente atascado en el piano del pasado que no sabe tocar y renovado con el yembé que instintivamente domina, aboga entonces por la convivencia entre culturas y por la ruptura de los prejuicios sin olvidar la crítica al irracional e inhumano trato oficial a los inmigrantes.

Desconozco la opera prima de Thomas McCarthy pero con esta película da en el clavo. Su guion fluye tranquilo en base a pequeños detalles y no carga las tintas con los graves problemas que plantea. Su dirección es delicada, no abusa ni de primeros planos ni de aparatosos movimientos de cámara, ni nos avasalla con cincuenta planos por minuto, y sabe sacar partido a actores prácticamente desconocidos que matizan los sentimientos sin estridencias.

Una de las mejores películas en lo que va de año.

Calificación: 7/10.

viernes, 22 de mayo de 2009

King-Size Canary (1947) de Tex Avery

Frederick Bean Avery (1908-1980), descendiente del juez Roy Bean y Daniel Boone, adoptó el nombre que le dieron sus amigos por haber nacido en Taylor, Texas. Titulado universitario, siempre quiso ser dibujante de tiras cómicas en los periódicos, pero mientras esperaba triunfar entró en el estudio de Walter Lantz en 1930.

Dirigió durante treinta años alrededor de cien cortos de la serie Merrie Melodies, modificando algunos personajes y mejorando los gags mediante disminuyendo tiempos muertos y cambiando la colocación y expresión de los personajes en las distintas escenas. A finales de los treinta creó a Bugs Bunny con sus compañeros Rich Hogan, Virgil Ross y Carl W. Stalling.

King-Size Canary (1947) es una de las mayores muestras del talento, y la locura, de Avery. El comienzo de persecuciones para buscar comida da un giro cuando el gato descubre una botellita del jarabe "Jumbo Gro" que produce el crecimiento inmediato una vez tomado. Gato, ratón y perro empiezan a crecer y crecer... en un cortometraje cuyos efectos sonoros y rítmicos destacaron en la época de su realización.

domingo, 10 de mayo de 2009

I love the smell of napalm in the morning

Hoy hace treinta años que se presentó Apocalysis Now en el Festival de Cannes. Lo ganó y Coppola afirmó "Ésta no es una película sobre la Guerra de Vietnam, esto es Vietnam".

En la película sobre la que se ha escrito más sobre su rodaje: Martin Sheen sufrió malaria y tuvo un infarto, Coppola amenazó con suicidarse en varias ocasiones y el huracán Olga produjo importantes destrozos en el set de rodaje a su paso por Filipinas, ésta, sin embargo, no es la frase más famosa.

El teniente coronel Bill Kilgore, interpretado por Robert Duvall, describe la crueldad de la guerra cuando a pecho descubierto y con su sombrero de vaquero le dice a un soldado la frase traducida aquí como "¡Qué delicia oler napalm por la mañana!". Su nominación al Óscar estaba clara.

viernes, 3 de abril de 2009

El lector (2008) de Stephen Daldry

La película ama la literatura desde el título al último fotograma. Y la literatura la hace grande, porque estamos ante una obra con un estupendo guion.

Michael Berg (Ralph Fiennes) recuerda, conseguida elipsis del tranvía, su vida de adolescente en la Alemania de mediados de los cincuenta y su amor por la enigmática Hanna Schmitz, una mujer que le pide que le lea primeramente después de hacer el amor y luego como requisito previo. Esta es la novedad a muchas historias semejantes de iniciación o de madurez y supone el aliciente más importante a esta primera parte, la más débil de la película.

Hanna huye para evitar ser ascendida y Michael empieza la carrera de derecho. El reencuentro se produce en un viaje de la univesidad con sus compañeros y el profesor Rohl, excelente el personaje en cuatro pinceladas y la interpretación de Bruno Ganz, a un juicio contra el nazismo.

Este es el punto de fuga del film hacia un análisis de la ética y los comportamientos de las personas y de la vergüenza como drama vital. Sin olvidar el dilema moral de intervenir en las decisiones personales de los seres humanos para salvarlos en una situación límite.

Kate Winslet realiza otra interpretación sobresaliente y nos hace olvidar al anodino joven actor protagonista y el lamentable error de que los libros tan amados se lea en inglés siendo ellos alemanes, así como cierta pretenciosidad de planteamiento.

La película cierra muy bien todas las historias mediante varios anticlímax y contiene momentos de gran belleza como la transformación final de la vergüenza en agradecimiento y esperanza y las escenas en las que la literatura se convierte en vehículo de la felicidad.

Calificación: 6/10.

jueves, 2 de abril de 2009

Neighbours (1952) de Norman McLaren

Neighbours me ha sido inspirada por una estancia de casi un año en la China Popular. Aunque no haya visto más que el comienzo de la revolución de Mao, mi fe en la naturaleza humana se encontró revigorizada por ella. Luego regresé a Quebec y comenzó la guerra de Corea. Mis simpatías estaban divididas. Me sentía tan próximo a la raza china como orgulloso de mi ciudadanía canadiense. La idea surgió de repente de mi inaguantable tensión interior, decidí hacer un film muy fuerte sobre el antimilitarismo y la guerra. Comenzar el rodaje fue un gran alivio y una buena terapia para mí, aunque sabía que la película en sí no iba a cambiar nada. Pero me alegré de saber que su distribución fue muy bien en Estados Unidos durante las últimas etapas de la guerra de Vietnam. Me interesa el tema del conflicto humano. Antes de rodarla quería utilizar el procedimiento de pixilación. Grant Munro había realizado algunos fragamentos como ensayo y, entre ellos, vi a dos hombres que se pegaban. En seguida me dije: "Ya lo tengo".

La técnica de pixilación consiste en aplicar los principios básicos del cine de animación para el rodaje con actores: sustituimos los dibujos o muñecos por seres humanos. No tiene nada de nuevo; tiene sus orígenes en los trucos que realizaban Méliès y otros.

Cuando empezamos a rodar Neighbours, nuestra idea era captar toda la acción tomando un fotograma cada vez a lo largo de cada toma (los actores se moverían poco a poco, y siempre entre fotogramas), pero después de experimentar nos dimos cuenta de que ese tipo de acercamiento valía sólo para ciertas tomas. Decidimos usar una gama enorme de velocidades de rodaje desde un fotograma cada cinco minutos a un fotograma cada 1/16 de segundo.

El ritmo del comportamiento del actor y de la cámara eran modificados según el efecto final deseado y la velocidad más cómoda para la actuación del actor. Usamos a dos artistas de animación como actores porque sabían como moverse.

Compuse la banda sonora de sonidos sintéticos para que quedase sincronizada. Casi todos los elementos visuales tenían una estructura rítmica.

Quiero afirmar que Les Voisins es la película de la que estoy más satisfecho. Si se tuviera que destruir mi obra y sólo pudiese salvar una, la escogería.

Norman McLaren.

Óscar al Mejor Documental Corto en 1952.


viernes, 20 de marzo de 2009

Gran Torino (2008) de Clint Eastwood

Clint Eastwood (San Francisco, 1930) ha pasado en unos cuantos años de ser un actor con pocos registros y algunas películas personales al más grande director vivo (no sé si recuerdan quienes lo dicen que todavía viven Scorsese, Spielberg, Coppola o Godard). Me encantan Sin perdón (Unforgiven, 1992), Mystic River (2003) y Million Dollar Baby (2004) y me parecen bastantes buenas El fuera de la ley (The Oulaw Josey Wales, 1976) y Bird (1988) pero no todas sus películas pueden ser aclamadas como obras maestras.

Después la únicamente correcta El intercambio (Changelling, 2008) nos acaba de llegar esta revisitación de su personaje más conocido, lo queramos o no, porque el altamente cuestinable por sus métodos e ideología Harry Callahan marcó la carrera de Eastwood, con cinco películas, una de ellas bajo su batuta, y otros personajes cercanos en otras películas. Arrepentido o, por lo menos, no demasiado conforme con el policía-justiciero, Eastwood elije para su última interpretación, según sus propias palabras, a un veterano de Corea, cascarrabias y recientemente viudo.

La película gira en torno a la relación de Walt Kowalski con su familia y sus nuevos vecinos, emigrantes vietnamitas de la etnia hmong. Sus dos hijos y sus nietos, definidos con gruesos trazos negativos, fluctúan del egoismo a la estupidez y viceversa. Sus vecinos, inicialmente despreciados -"han tomado su barrio"-, se van poco a poco acercando por su condición de víctimas, especialmente el estudiante y tímido hijo.

La eterna y manoseada figura del maestro y el principiante, bloquea las ideas dejando la propuesta en un mero entrenimiento, con momentos graciosos, no voy a negarlo -el aprendizaje de un lenguaje "de los hombres" con los episodios en la peluquería y la obra-. El regerador final no me lo imaginaba y quizá sea lo mejor, una vuelta de tuerca al mito del policía-justiciero.

En fin, una película que se deja ver con una ligera sonrisa cómplice y se olvida con la misma naturalidad.

Calificación: 5/10.

domingo, 8 de marzo de 2009

La primera película

Louis Aimé Augustin Le Prince (Metz, Francia, 1841 - Chicago, 1910), estudió física y química en Leipzig y después de viajar por distintos países, se instaló en Nueva York. Habiendo fracasado en distintos proyectos, empezó en 1885 sus primeros experimentos orientados hacia la captación y proyección de imágenes estereoscópicas.

En aquella época también ideó una cámara con dieciséis objetivos preparados para converger en el mismo punto, obteniéndose una misma imagen desde dieciéis puntos de vista, que era recogida en dos bandas de película de papel enrollable. La proyección la ideó mediante un sistema de diapositivas enmarcadas en madera, difícilmente arrastrables a la velocidad de la reproducción del movimiento. El sistema no funcionó hasta que montó cada fotograma, revelado en negativo y transformado en una transparencia en positivo, con un refuerzo de cristal en un pequeño marco de madera reforzado con cintas de cuero.

Espiado por los hombres de Edison, afamado cazainventos ajenos, volvió a Leeds donde construyó otro aparato con un sólo objetivo que obtenía una imagen más fija. Con él realizó las primeras películas de la historia del cine.

El 14 de octubre de 1888 Le Prince tomó unas imágenes familiares sobre una tira continua de papel Kodak en el jardín de la casa de sus suegros en la ciudad inglesa. La datación es exacta puesto que en el cortometraje aparece Sarah Robinson, su suegra, que falleció diez días después.

martes, 3 de marzo de 2009

La huella de un recuerdo (1946) de John Brahm

Nacido en el seno de una familia de origen judío, Hans Brahm (Hamburgo, 1893 - Malibú, California, 1982) empezó su carrera artística en la interpretación, su padre era actor de variedades y su tío productor teatral y descubridor de Max Reinhardt, y continuó en la dirección en la que llegó a ser uno de los más importantes directores escénicos durante la República de Weimar. Con la llegada al poder de Hitler se trasladó a Reino Unido donde realizó una película.

Instalado en Hollywood en 1937, cambió de nombre y empezó una interesante carrera cinematográfica llena de altibajos en la que tocó prácticamente todos los géneros casi siempre dentro de los parámetros de serie B. Olvidado durante décadas, actualmente goza de cierto prestigio crítico fundamentalmente gracias a Jack el destripador (The Lodger, 1944), Concierto macabro (Hangover Square, 1945) y La huella de un recuerdo (The Locket, 1946).

La película empieza con una pareja que se dirige a una boda sorprendida de la rápidez con la que su sobrino se va a casar con Nancy (Gene Raymond), una joven ajena a sus ambientes. Al conocer a la novia participan del entusiasmo del marido, sin embargo, un desconocido (Brian Aherne), doctor en psicología, quiere hablar con éste. Le comunica que ella ya está casada y es la autora moral de la muerte de su anterior novio (un jovencísimo Robert Michum). Esta declaración nos abre la puerta a un torrente de flash-backs encadenados uno dentro del otro.

En el primero vemos la historia con su anterior marido, en el segundo descubrimos el porqué del suicidio y en el tercero conocemos algunos episodios de su infancia. El argumento, valiente, con tres saltos en el tiempo, alguno de ida y vuelta, puede parecer excesivamente artificioso pero en manos de Brahm deviene en sumamente misterioso e inquietante.

Apoyado en una estética expresionista, la película se convierte en la demostración de una perturbación mental, con sus alucionaciones, sus claroscuros, sus abismos y sus mentiras y en la exposición de la constante más importante de su autor, el equilibrio entre lo racional y lo misterioso, lo perverso y lo trágico.

La tensión narrativa se mantiene hasta el último fotograma en el que se descubre que el hombre que ha iniciado la narración no necesita seguir estando ingresado en una clínica como Nancy quiere. La puesta en escena de estos descubrimientos es brillante: al plano del objeto provocador del trauma, sucede un contrapicado que encuadra el rostro desencajado de Nancy dentro del velo y en la siguiente escena, mientras se acerca al altar, van apareciendo en picado en la alfombra víctimas y verdugos de su desvarío que la acosan para que no consiga alcanzar su felicidad.

Calificación: 7/10.

viernes, 27 de febrero de 2009

American Psycho (2000) de Mary Harron

¿Alguien me puede decir de qué va esta película?

Patrick Bateman es un ejecutivo neoyorquino que ocupa el cargo vicepresidente en una empresa, entiendo que multinacional, que no tiene nada que hacer, está enchufado, y se aburre como una ostra. Se levanta por la mañana hace gimnasia, se admira en el espejo, viste a lo último... pero cono no tiene horizonte, es un hombre autorrealizado, se dedica a matar gente. Primero a uno de sus amigos, o mejor dicho, de aquéllos con los que come y chulea de tarjeta, y luego a quien se le ocurre: amantes, prostitutas, indigentes...

Breat Easton Ellis (Los Ángeles, 1964) había indagado en el mundo del desenfreno en su primera novela, Menos que cero (Less than Zero, 1985), con la que obtuvo un considerable éxito que se quedó en la nada cuando publicó su tercera obra, en la que está basada la película. American Psycho (1991) lo consagró como máximo representante literario de la Generación X y, según he leído, como uno de los mejores escritores actuales. Desconozco su obra pero dudo que sea tan débil como esta película.

La aparente crítica a una parte de la sociedad del consumo es anecdótica por lo superficial de los rasgos que definen los personajes tanto principales como secundarios. Tenemos a un hombre atractivo, bien posicionado pero tremendamente vacío. Lo típico. Sus amigos son iguales. Las conversaciones son estúpidas como esperamos al ver a jóvenes ejecutivos que van a ser criticados. La ironía de las conversaciones es poco sustanciosa y los chistes, como el del restaurante en el que nunca hay sitio, no tienen la menor gracia.

La espiral de violencia te deja estupefacto no por la ausencia de ética sino por la ridiculez de los episodios, como en el crimen en el que le muerde la pierna a su víctima y luego la persigue con la motosierra desquiciado. Las escenas casi gore van sucediendo sin conseguir formar un todo, son más bien burdos retazos para consolidar un mensaje reiterativo sobre la filosofía del triunfador.

Christian Bale asume la responsabilidad lo mejor que puede y Willian Dafoe interpreta a un detective intuitivo pero inseguro y sin convicción que aparece y desaparece sin que sepamos muy bien ni qué quiere ni qué sabe.

El final intenta desmontar la opereta pero no consigue más que demostrarnos el quiero y no puedo de una película pretenciosa y tediosa a partes iguales.

Calificación: 2/10.

sábado, 21 de febrero de 2009

Revolutionary Road (2008) de Sam Mendes

La nueva película de Sam Mendes me ha decepcionado. Unos buenos actores bajo la batuta de un sólido director que ya había acertado en una película aparentemente similar, American Beauty (1999), no son suficientes para remontar un guion endeble.

El inicio promete. En una fiesta de los años cincuenta se conocen Frank y April, la distante cámara y el tono edulcorado de la fotografía anticipan su relación. En la siguiente escena en la que Frank asiste al estreno de una obra protagonizada por su mujer, la fotografía ha cambiado. La interpretación ha sido mala. Han pasado los años y las ilusiones han desaparecido entre la rutina y la comodidad. Se anticipa la discusión que surge de camino a casa. El día siguiente Frank va al trabajo, planos horizontales y verticales nos muestran la alineación del individuo en la sociedad, incluso hay un pequeño homenaje a la obra maestra El apartamento (The Apartment, 1960) de Billy Wilder, pero ahí acaba todo.

La película nos presenta sin matices a todos los ciudadanos de clase media a los que critica: infantiles, pesados, reprimidos... Nadie se salva de la quema y el que lo hace es un lunático, todo un alarde imaginativo. Los dos protagonistas están más matizados, indudablemente, pero desde el principio se toma partido por April mostrando a su marido poniéndole los cuernos con una secretaria por puro pasatiempo y actuando bastante egoistamente, lo que desequilibra el análisis de pareja que se pretende.

El problema a mi juicio es de guion porque además de lo comentado, la huida del entorno a París es bastante ridícula y los problemas que surgen se ven venir a la legua, incluido el dramático final. Me gusta el anticlímax con los queridos vecinos que no quieren volver a hablar de los Wheeler y el marido del personaje interpretado por Kathy Bates desconectando el aparato auditivo para no oirla, pero en el conjunto se queda en una anécdota valiosa.

Un film fallido que sólo reluce por la dirección artística y los actores, especialmente Kate Winslet, y tres o cuatro secuencias. Los melodramas de Douglas Sirk quedaron a años luz.

Calificación: 4/10.

martes, 17 de febrero de 2009

Anémic Cinéma (1925) de Marcel Duchamp

La única, y ni siquiera la llamé película, pues la idea fue el efecto y no la película, siendo ésta sólo un medio para llevar la idea, la hice en 1925, antes de hacer el "Rotorelief", pero fue algo del mismo estilo, por así decirlo. Es decir, fue la misma secuencia de ideas, pues fue una frase en espiral construida a base de juegos de palabras, juegos muy divertidos. Había un juego de palabras y luego una imagen, un juego de palabras y luego una imagen hasta doce veces. Anémic Cinéma es una anagrama, ya que "anémic" es anagrama de "cinema", pues tiene las mismas letras.

Marcel Duchamp. Ars Magazine.

sábado, 14 de febrero de 2009

Mi nombre es Harvey Milk (2008) de Gus Van Sant

Antes de la proyección pensaba cómo era posible que no hubieran hecho ninguna película durante treinta años sobre la primera persona abiertamente homosexual que había accedido a un cargo político en Estados Unidos. No era así. En 1984 se rodó el documental The Times of Harvey Milk de Rob Epstein que ganó el Óscar al Mejor Documental.

Esta obra ha sido el punto de partida de Van Sant que se ha servido además de numerosas imágenes de archivo (sólo el fragmento de la victoria electoral se ha reconstruido -y no se oculta-) para confeccionar esta biografía que es la crónica de una muerte anunciada.

Harvey Milk graba por si lo matan, se siente amenazado y lo demuestra en una secuencia, unas cintas en las que cuenta su batalla por los derechos humanos. La película sobrevuela la muerte como Gerry (2002), la excepcional Elephant (2003) y Last Days (2005), pero capta la vida excepcionalmente: la vida en el barrio Castro de San Francisco, los amigos del protagonista, las discusiones electorales o no...

Nos encontramos ante un intento de trasmitir fielmente la vida de este luchador desde su traslado de su Nueva York natal a San Francisco cuando ya contaba con cuarenta años -nunca es tarde para empezar- gracias al minucioso guion del documentalista Dustin Lance Black y apoyada en la espléndida, una vez más, interpretación de Sean Penn.

El desarrollo de la historia consigue con un ritmo creciente implicarnos emocionalmente y la cámara, atenta a los detalles pero consciente de su condición, observa, mira, documenta y no destaca, hasta el final, en el que un plano subjetivo se convierte en la última mirada.

Calificación: 6/10.

viernes, 30 de enero de 2009

[Los amantes crucificados] (1954) de Kenji Mizoguchi

Dibujante publicitario y guionista antes que director, el maestro Kenji Mizoguchi (Tokio, 1898 - Kioto, 1956) se anticipó al cine moderno rechazando el montaje y el primer plano -desde el sonoro los sutituyó por la posición de los actores y el cuidado en el encuadre- y explorando magistralmente la profundidad de campo y la imagen descentrada. Detallista, observó y nos mostró los mínimos detalles de cualquier escena. Progresista, defendió los derechos de las mujeres en una época y en un país en el que estaban al servicio de los hombres.

Chikamatsu monogatari (1954), nunca estrenada por estas tierras pero conocida en filmotecas y televisión como Los amantes crucificados, es una de las últimas películas de una amplia filmografía que abarca más de noventa títulos, la mayoría perdidos. Está basada en una obra de Monzaemon Chikamatsu (1653-1724), también llamado el Shakespeare japonés, autor de teatro de marionetas y renovador del kabuki, un forma de teatro profano surgida en el siglo XVI en el que todos los papeles de mujeres eran interpretados por hombres.

Osan se casó con Ishum, impresor del calendario oficial del reino, para salvar la fortuna familiar. Su hermano necesita dinero para ocultar un desfalco y como no se atreve a pedírselo a su marido, lo hace a Mohei que enamorado de ella, falsifica el sello de Ishum. Sorprendido y delatado, Ishum decide entregarlo a la justicia. En un momento en que sale de su encierro, es sorprendido por una confusión en la habitación de Osan. Ambos huyen. Cercados por la guardia Osan decide suicidarse pero Mohei le confiesa sus sentimientos en una barca en un lago -una de las más bellas escenas que recuerdo- pero...

Mizoguchi explora con singular acierto en esta película las formas de poder de la sociedad japonesa en la que el varón tiene sometida no sólo a su esposa -casada con el impresor por la conveniencia económica de su familia- sino a sus empleados -como Otama que debe ser sus amante por trabajar en su casa o Mohei, su hombre de confianza, explotado sistemáticamente-.

No olvida tampoco reflejar la hipocresía de una sociedad en la que lo importante es mantener oculta la huida de la esposa con su empleado para conservar su cargo y en la que la crucifixión de la parejas adulteras sirve a otros para lograr el poder.

Inolvidable, más allá de análisis y denuncias, por su identificación emocional con el espectador, conseguida gracias a encuadres generales y medios y mediante la gestualidad corporal, que no facial, que logra un intimismo y una emotividad difícil de igualar. Las imágenes premonitorias y la fatalidad de una historia desencadenada a partir de un hecho bastante banal acaban de redondear la película.

Calificación: 8/10.
Clasificación They Shot Pictures, Don't They?: 969.

Japón, 1954. T.O.: Chikamatsu monogatari. Productor: Masaichi Nagata. Producción: Daiei Co. (Kioto). Guion: Yoshikata Yoda y Matsutaro Kawaguchi, según la obra Daikyoji Sekireki de Monzaemon Chikamatsu. Fotografía: Kazuo Miyagawa. Dirección artística: Hiroshi Mizutani. Música: Fumio Hayasaka. Montaje: Kanji Sugawara. Intérpretes: Kazuo Hasegawa (Mohei), Kyoko Hagawa (Osan), Yoko Minomida (Otama), Eitaro Shindo (Ishum), Eitaro Ozawa (Intendente Sukeemon), Haruo Tanaka (Gifuya Doki), Chieko Naniwa (Oko), Ichiro Sugai (Gembei). Duración: 102 min. Premios: Premio al Reconocimiento Artístico del Ministerio de Educación a Mizoguchi por este film y por toda su obra. Premio de Plata por el Referéndum Cinematográfico de la ciudad de Tokio 1955. Cinta Azul de la Asociación de Periodistas Cinematográficos de Tokio 1955.

viernes, 16 de enero de 2009

Surogat [Sucedáneo] (1961) de Dusan Vukotic

Empecé a trabajar hacia 1951 en las películas de animación. En esa época mis pasos eran indecisos, pero llegué a conocer ese mágico medio más de lo que hubiera querido. No pensaba entonces que abriría un nuevo camino en la animación. Mi punto de partida era siempre el movimiento natural, que yo trataba de imitar. Los brazos y piernas de mis muñecos tenían siempre el mismo número de articulaciones que las personas. Sólo más tarde, gradualmente, empecé a descubrir una nueva clase de movimiento. Si ya había pensado el modo de dibujar una figura, ¿por qué no pensaba en la forma apropiada de moverla? Esta nueva animación demostró ser extremadamente funcional. Los movimientos estilizados y los dibujos simples consiguieron que las películas fueran más expresivas. El movimiento realista requería más tiempo y más dibujo, mientras que con nuestra experimentación redujimos ambos y esto trajo cambios en todas las fases de la amimación. La característica esencial de la Escuela de Zagreb es que no intentamos imitar a los demás. Nuestro poder está en nuestra imaginación y en la habilidad de expresarla dibujando.

Dusan Vukotic.

Óscar al Mejor Cortometraje de Animación en 1961.
Diploma Especial en Bérgamo en 1961.

sábado, 10 de enero de 2009

Persépolis (2007) de Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi

Marjane Satrapi (Rasht, Irán, 1969) conoció el noveno arte de la mano del guionista y autor de cómics David B. (Nimes, Francia, 1959). Descendiente de la dinastía que reinó en Persia desde finales del siglo XVIII hasta 1925, la joven licenciada en bellas artes escribió e ilustró la multipremiada novela gráfica en cuatro tomos Persépolis (2000).

La obra empieza en 1979, poco antes de la revolución islámica. La joven protagonista, inconformista y luchadora, es testigo de los cambios de su país con el advenimiento de la república, esperanzadora inicialmente para su familia que vive y participa de los cambios políticos. La sociedad empeora y algunos de sus familiares son perseguidos, por lo que sus padres envían a Marjane al liceo francés de Viena. Allí se adapta a un mundo nuevo, no habla alemán, y convive con compañeros de distintas ideologías. De vuelta en Teherán después de cuatro años para estudiar una carrera, descubre que no sólo ha seguido cambiando la sociedad sino sus antiguas amistades, que no acaban de aceptarla...

Siguiendo con bastante fidelidad la historia de la novela gráfica, la autora coescribió el guion y codirigió la película con Vincent Paronnaud Winshluss (La Rochelle, Francia, 1970) también autor de cómics y director de un cortometraje. Filmando sus expresiones faciales y sus movimientos, también sirvió de modelo de sí misma en la película.

En blanco y negro, excepto algunas escenas que se desarrollan en el aeropuerto de París, la película es, como la novela gráfica, la experiencia vital de una joven que mira el mundo que le rodea desde la ilusión. El humor y la lírica, puntuales y acertadas, endulzan, sin embargo, un poso de amargura por la situación en su país de origen, pero también por la existencia de otros fundamentalismos personales y sociales inherentes al ser humano. El tono testimonial de la narración consigue transmitirlos frescura y veracidad.

Las dudas y los problemas juveniles y sociales no consiguen dominar al personaje principal excelentemente aconsejada por su abuela, entrañable y progresista como pocas, que se convierte en apoyo imprescindible de su nieta.

Una narración fragmentada y rabiosamente moderna, con escenarios ligeramente abstractos para destacar los personajes y asemejarse a las imágenes recordadas, consiguen convertir el relato río en una película sin altibajos que no cae ni en el panfleto ni en la repetición.

Calificación: 6/10.

martes, 6 de enero de 2009

Indochina (1992) de Régis Wargnier

Tentado en repetidas ocasiones, no ha sido hasta estas recuperadoras vacaciones navideñas cuando he visto la multipremiada cinta de Régis Wargnier (Metz, Francia, 1948). Se lo llevó todo a principios de los noventa: Globo de Oro y Óscar a la mejor película extranjera, nominación al Óscar para Catherine Deneuve, Goya a la mejor película europea, cinco Césares y siete nominaciones más... Curiosamente Las noches salvajes (Les nuits fauves) de Cyril Collard le arrebataron el César a la mejor película.

El comienzo define el carácter del film. Entre brumas avanzan varios barcos lentamente, no sabemos la razón hasta que una silueta negra acompañada de una niña nos permite comprender que es un entierro, inmediamente la protagonista comienza la narración en off. Nos encontramos ante una obra que navega entre el cine épico y el intimista y que va a mostrarse evocando el pasado desde el presente mediante elipsis pautadas con la voz en off.

La acción se desarrolla en los años treinta del siglo pasado, una época en la que Indochina deseaba dejar de ser colonia francesa. En este contexto, un aplicado Wargnier, sólo conozco este film de los ocho o nueve que ha dirigido, intenta analizar la influencia de los procesos históricos en sus personajes, meticulosamente elegidos puesto que se impone un mirada al choque intercultural. Las eternas dualidades en las que se mueve el ser humano, sensualidad y represión, espiritualidad y materialismo, serán el cultivo ideal.

No resulta fácil componer un rompecabezas con tantas piezas trascendentes y algunos decisiones de los personajes resultan sorprendentes, o incluso ilógicas. No obstante, una cuidadísima dirección artística, una esteticista fotografía y unas acertadas interpretaciones, encabezadas por Deneuve, testigo, narradora y ejemplo de dualismos, mantienen el nivel en una película que, como refleja su sencillo cartel, se desliza sutilmente por la melancolía y la tristeza en todo su metraje.

Calificación: 6/10.