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viernes, 17 de julio de 2009

Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.


Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Jaime Gil de Biedma. Compañeros de viaje (1959).

jueves, 23 de abril de 2009

(Ventana)

La ventana
con vistas al desnudo
donde aún sobrenada un seno solitario,
se prolonga imposible la tristísima
longitud de una media abandonada,
y los gatos erráticos,
las pálidas botellas,
la lámpara encendida, moribunda señora,
en rigor para quién.

José Ángel Valente. Treinta y siete fragmentos (1972).

viernes, 6 de marzo de 2009

Telegrama

Nueva York.
Un triángulo escaleno
asesina a un cobrador.

El cobrador, de hojalata,
y el triángulo, de prisa,
otra vez a su pizarra.

Nick Carter no entiende nada.

¡Oh!
Nueva York.

Rafael Alberti. Cal y canto (1929).

martes, 23 de diciembre de 2008

[Mientras tú existas]

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz -cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba.

Ángel González. Áspero mundo (1956).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Nostalgia

A lo lejos reconozco un pensamiento,
salgo a la luz de la pantalla entre el cielo, los árboles
y no sé si me arrodillo al tropezar
o acierto,
pero he de mantener esta pequeña abertura encendida
para adentrarme en la patria al fin de la habitación continua
donde he visto una plaza aparecer entre los vasos y los espejos,
otra vez no es cuestión de espacios,
el actor no hace señas,
no hay trampa,
es mi casa, sale un perro
que me espera ladrando al otro lado del idioma
mientras se entreabre una puerta tan de cerca
que podría rasgar el plano, caer, fluir ardiendo
sin dolor y hacer más claro el camino,
bajo la niebla apenas hay sonido y aun nos contagia
a toda esta distancia de los sueñoslo recordado.
Ahora la nieve, despacio
ha comenzado a cambiarlo todo,
porque borra y sigue brotando de la superficie,
Domingo.

Patricia Esteban. Poema escrito en homenaje a Andrei Tarkovski para la revista Gilgamesh no publicado en su momento y encontrado en el blog Cuerma.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Problemas de doblaje

En la toma perfecta, cuando el guión es bueno
y los actores fingen dignamente ser héroes,
el tiempo marca estrías, va apagando
uno a uno los focos y la banda
sonora se interrumpe.
Sensación de pantalla desgarrada
la insuficiencia siempre de vivir.
Qué frágil la película
que intentamos rodar en esas horas
para sesión privada y clandestina
en la pantalla interna de los párpados.
Un insípido todo pudoroso
de noche americana
en las irisaciones del deseo,
ni siquiera el siena matizado
del pasado indoloro nos acude.
Sueño de gabardinas
por calles satinadas de humedad,
labios muy densos, casi
negros desde la sala. Juventud,
cinta de celuloide erosionado,
un guión mediocre,
problemas de doblaje.

Aurora Luque. Problemas de doblaje (1989).

miércoles, 20 de agosto de 2008

El territorio de la nada

El territorio de la nada es a veces el más inesperado.
Un espacio tan ferzomente habitado como el metro
donde la lectura del periódico o la novelita rosa
pueden coexistir con el orgasmo más frenético
y los rostros no ocultan su cansancio y su odio.
Pero es allí, en el trepidante vagón,
donde la contemplación estática de un anuncio obsoleto
-"se prohíbe fumar, "no obstruyan las puertas"-
va sumiéndose en un arrobamiento semejante al limbo
que desaloja todo mi existir.
El pensamiento se evade sigilosamente,
consciente acaso de su falacia inútil,
la cortina del párpado vuelve sombra a la luz
y la piel toma la inmovilidad de la roca,
mientras la apretada masa de los viajeros
parece esperar sólo la violencia del grito liberador
o el choque súbito que dé sentido a su existencia.
Y es entonces cuando me siento beatíficamente
instalado en esta nada,
que mi cuerpo asume sin esfuerzo,
feliz con su propio desalojo,
mientras, como en una pequeña galaxia,
voy resbalando por el espacio puro del Gran
Cero,
y escucho el sonido gris de la Nada
y palpo a ciegas su irrisorio cuerpo.

José Luis Cano. Poemas crepusculares.

jueves, 24 de julio de 2008

Take This Waltz

Leonard Cohen (Montreal, 1934) descubrió a Federico García Lorca con dieciséis años en una vieja librería de su ciudad natal en una edición de segunda mano de Poeta en Nueva York (1929-1930). Desde entonces no pudo abandonarlo, "es el poeta que me arruinó la vida" dice él.

A este espléndido libro pertenece Pequeño vals vienés.

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

En 1988, en I'm Your Man, uno de sus mejores álbumes, Cohen adapta el poema de Lorca con numerosos cambios. Esta es una versión en directo de Take This Waltz.



Now in Vienna there's ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years

There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz...

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is.

miércoles, 16 de julio de 2008

Entender la poesía

El club de los poetas muertos (1989) de Peter Weir tiene muchas virtudes y algunos defectos, pero a mí me encanta. No sé muy bien la razón, será porque me identifico con los jóvenes protagonistas o porque habla de poesía o...

Entre las mejores escenas está la final, ¡Oh, capitán, mi capitán!, o aquélla, al principio, en que los alumnos conocen al profesor John Keating y éste les hace oir la voz susurrante de sus antiguos compañeros: Carpe díem, Carpe díem...

He elegido, sin embargo, el momento en que comenzando cómicamente con el área para calcular la grandeza de un poema de la introducción del libro, el profesor anima a sus alumnos a ser ellos mismos sirviéndose de la poesía, como belleza necesaria para vivir, pasión para existir...

martes, 15 de julio de 2008

Malos tiempos para la lírica

Esta frase se aplica cuando alguna actividad cultural encuentra dificultades en el mundo mercantilista en que vivimos que sólo valora lo que es rentable económicamente.

Procede del título del siguiente poema del dramaturgo, poeta y narrador alemán Bertolt Brech (Augsburgo, 1898- Berlín, 1956).

Ya sé que sólo agrada
quien es feliz. Su voz
se escucha con gusto. Es hermoso su rostro.

El árbol deforme del patio
denuncia el terreno malo, pero
la gente que pasa le llama deforme
con razón.

Las barcas verdes y las velas alegres de Sund
no las veo. De todas las cosas,
sólo veo la gigantesca red del pescador.

¿Por qué sólo hablo
de que la campesina de cuarenta años anda encorvada?
Los pechos de las muchachas
son cálidos como antes.

En mi canción, una rima
parecería casi una insolencia.

En mí combaten
el entusiasmo por el manzano en flor
y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda.
Pero sólo esto último
me impulsa a escribir.

En 1983, el singular grupo vigués Golpes Bajos, editó un minielepé con cinco temas entre los que había una conocidísima canción titulada como el poema -con el que poco tenía que ver-. Esta es la actuación para el programa Musical expréss en 1984.



El azul del mar inunda mis ojos,
el aroma de las flores me envuelve,
contra las rocas se estrellan mis enojos
y así toda esperanza me devuelve.

Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.

Las ratas corren por la penumbra del callejón,
tu madre baja con el cesto y saluda,
seguro que ha acabado tu jersey de cotton...
puedes esbozar una sonrisa blanca y pura.

Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.

Seguro que algún día cansado y aburrido
encontrarás a alguien de buen parecer,
trabajo de banquero bien retribuido
y tu madre con anteojos volverá a tejer.

Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.
Malos tiempos para la lírica.

domingo, 13 de julio de 2008

El lado oscuro del corazón

A mediados de 1993, se estrenó en Valencia El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela. Era su cuarta película y la primera que pudimos ver en España.

El lado oscuro del corazón es la historia de un poeta bohemio (Darío Grandinetti) que vive entre Buenos Aires y Montevideo, entre sus amigos y sus amantes. Reflejo del universo emotivo y de la manera de concebir el cine de Subiela, en esta película la poesía se desborda y el protagonista nos ilumina con poemas de Juan Gelman, Oliverio Girondo y Mario Benedetti, que interviene como actor en el papel de un poeta alemán.

En esta escena, el poeta acude a ver a la mujer que lo hará volar (Sandra Ballesteros) y a la que hace llegar, antes de encontrarse con ella, un poema que reproduzco.



No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti. No te salves. Canciones de amor y desamor. Poemas de otros (1973-1974).

sábado, 28 de junio de 2008

Haiku

Cayó la noche,
pesada como un fardo,
sobre nosotros,

y vimos las estrellas.

Javier Salvago.
Septiembre, 1996.

viernes, 16 de mayo de 2008

Blancanieves se despide de los siete enanos

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

Leopoldo María Panero. Así se fundó Carnaby Street (1970).

sábado, 3 de mayo de 2008

Donde habite el olvido

I

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Luis Cernuda. Donde habite el olvido (1932-1933).

jueves, 3 de abril de 2008

El crimen

Hoy he amanecido
como siempre, pero
con un cuchillo
en el pecho. Ignoro
quién ha sido,
y también los posibles
móviles del delito.

Estoy aquí
tendido
y pesa vertical
el frío.

He sido asesinado.
(Descarto la posibilidad del suicidio.)

La noticia se divulga
con relativo sigilo.
El doctor estuvo brillante, pero
el interrogatorio ha sido
confuso. El hecho
carece de testigos.
(Llamada la portera,
dijo
que el muerto no tenía
antecedentes políticos.
Es una obsesión que la persigue
desde la muerte del marido.)

Por mi parte no tengo
nada que declarar.
Se busca al asesino;
sin embargo,
tal vez no hay asesino,
aunque se enrede así el final de la trama.

Sencillamente yazgo
aquí, con un cuchillo...
Oscila, pendular y
solemne, el frío.
No hay pruebas contra nadie. Nadie
ha consumado mi homicidio.

José Ángel Valente. A modo de esperanza (1955).

sábado, 8 de marzo de 2008

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo. Publicado por primera vez en Palabras para Julia y otras canciones (1979).

domingo, 24 de febrero de 2008

A un desconocido

¡Desconocido que pasas! No sabes con cúanto ardor te contemplo,
Debes ser el que busco, o la que busco (esto me viene como en sueños),
Seguramente he vivido contigo en alguna parte una vida de gozo,
Todo se evoca al deslizarnos el uno cerca del otro, fluidos, afectuosos, castos, maduros,
Tú creciste conmigo, fuiste un muchacho conmigo o una muchacha conmigo,
He comido contigo y he dormido contigo, tu cuerpo ha dejado de ser sólo tuyo y ha impedido que mi cuerpo sea sólo mío,
Tú me das el placer de tus ojos, de tu rostro, de tu carne, al pasar; tú me tocas la barba, el pecho, las manos, en cambio,
No debo hablarte, debo pensar en ti cuando esté sentado solo o me despierte solo en la noche,
Debo esperar, no dudo que te encontraré otra vez,
Debo cuidar de no perderte.

o en el original

To a Stranger

Passing stranger! you do not know longingly I look upon you,
You must be he I was seeking, or she I was seeking, (it comes to me as of a dream,)
I have somewhere surely lied a life of joy with you,
All is recall'd as we flit by each other, fluid, affectionate, chaste, matured,
You grew up whith me, were a boy with me or a girl with me,
I ate with you and slept with you, your body has become, not yours only nor left my body mine only,
You give me the pleasure of your eyes, face, flesh, as we pass, you take of my beard, breast, hands, in return,
I am not to speak to you, I am to think of you when I sit alone or wake at night alone,
I am to wait, I do not doubt I am to meet you again,
I am to see to it that I do not lose you.

Walt Whitman. Calamus. Hojas de hierba (1855-1892).

jueves, 13 de diciembre de 2007

Las afueras

Casi me alegra
saber que ningún camino
pudo escaparse nunca.

Visibles y lejanas
permanecen intactas las afueras.

Jaime Gil de Biedma. Compañeros de viaje (1959).