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miércoles, 10 de junio de 2009

Un cartelista llamado Iván Zulueta

A Juan Ricardo Miguel Zulueta Vergarajauregui no lo pudieron inscribir como Iván porque era un nombre ruso y empezaban los años cuarenta. Su madre era aficionada a la pintura y su padre, abogado de profesión, dirigió algunos años el Festival de Cine de San Sebastián.

Estudió decoración en Madrid y pintura al óleo y dibujo figurativo en Nueva York en la época del Pop Art y el New American Cinema. De vuelta a España, se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía que abandonó después de no ser aprobado su cortometraje de segundo curso.

Realizador y luego guionista y director del magazine musical Último grito (1968), oficialmente no podía dirigir una película al no tener el carné del sindicato, pero pudo cuajar más de una docena de cortos, un largometraje realmente curioso, Uno, dos, tres, al escondite inglés (1969), parodia del Festival de Eurovisión que seguía de cerca al Richard Lester de los sesenta, y una de las mejores películas del cine español, Arrebato (1979).

Su contacto con el cine no ha sido tan distante como parece. Desde finales de los sesenta ha hecho más de cuarenta carteles que van desde la obra maestra de su mentor José Luis Borau, Furtivos (1975) a todos los reestrenos de las películas más polémicas de Luis Buñuel, Viridiana (1961) o Simón del desierto (1965), pasando por las primeras películas de Manuel Gutiérrez Aragón, Camada negra (1997) o El corazón del bosque (1978), o los inicios de Pedro Almodóvar, La caída de Sodoma (1975, cortometraje) o Laberinto de pasiones (1982).

En su página web, www.ivanzulueta.com, podemos conocer más sobre la vida y obra de este artista maldito al que debemos algunas imágenes verdaderamente subyugantes.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Los inicios de John Alvin

Algunos de los primeros carteles del diseñador gráfico John Alvin (1948-2008) se encuentran entre sus mejores obras.

Debutó en 1974 con Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974) de Mel Brooks y siguió trabajando con el cómico neoyorkino en El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974), mi favorito.

El cartel de El fantasma del paraíso (Phantom of Paradise, 1974) llegó a estar expuesto en el Instituto Smithsoniano, el complejo de museos de Washington.

viernes, 31 de octubre de 2008

Carteles de Regreso al futuro

Drew Struzan (Portland, Oregon, 1947) es un artista que lleva dedicados más de treinta años a realizar carteles de cine. Inconfundible por sus diseños y dibujos, su primera obra fue La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) y desde entonces tiene en su currículum más de cien carteles entre los que se incluyen prácticamente la totalidad de las películas de Steven Spielberg y George Lucas.

Entre su obra, que se muestra en la página www.drewstruzan.com, he elegido los que realizó para Regreso al futuro (Back to the Future, 1985) y sus dos secuelas, una gozada.

jueves, 2 de octubre de 2008

Carteles de La leyenda del indomable


Si pienso en La leyenda del indomable (Cool Hand Luke, 1967) de Stuart Rosenberg en seguida me vienen a la memoria los cincuenta huevos duros, pero es mucho más: un fenomenal drama carcelario, una estupenda banda sonora de Lalo Schifrin, un vehículo para el lucimiento de su protagonista, un canto al individualismo -tan norteamericano-, unos secundarios de lujo, un desenlace no por previsible menos dramático... y un gran cartel.

Mejor dicho, varios memorables carteles que variaron mucho según los países donde fue estrenándose.

He elegido cuatro de los cinco que aparecieron a lo largo de los años en Estados Unidos, muchos más que en la mayoría de las películas.

El original es el de arriba a la izquierda.





















viernes, 19 de septiembre de 2008

Carteles de El descenso de la muerte


Steve Frankfurt diseñó el primer cartel para El descenso de la muerte (Downhill Racer, 1969) de Michael Ritchie. La película no se acercó ni por asomo a su pulcra e inestable belleza. En España, izquierda, se hizo una mezcla entre los dos primeros pósters americanos sin mucho acierto. En Argentina, derecha, tampoco estuvieron muy finos.