Seguramente se hubiera estrenado de tapadillo en alguna sala durante un par de semanas de no haber sido por la nominación al Óscar al Mejor Actor de Richard Jenkins, pero los premios o las nominaciones suelen ayudar en la taquilla y nos permiten descubrir pequeñas joyas aunque sea casi en la repesca en mi caso.martes, 2 de junio de 2009
The Visitor (2008) de Thomas McCarthy
Seguramente se hubiera estrenado de tapadillo en alguna sala durante un par de semanas de no haber sido por la nominación al Óscar al Mejor Actor de Richard Jenkins, pero los premios o las nominaciones suelen ayudar en la taquilla y nos permiten descubrir pequeñas joyas aunque sea casi en la repesca en mi caso.viernes, 3 de abril de 2009
El lector (2008) de Stephen Daldry
La película ama la literatura desde el título al último fotograma. Y la literatura la hace grande, porque estamos ante una obra con un estupendo guion.Michael Berg (Ralph Fiennes) recuerda, conseguida elipsis del tranvía, su vida de adolescente en la Alemania de mediados de los cincuenta y su amor por la enigmática Hanna Schmitz, una mujer que le pide que le lea primeramente después de hacer el amor y luego como requisito previo. Esta es la novedad a muchas historias semejantes de iniciación o de madurez y supone el aliciente más importante a esta primera parte, la más débil de la película.
Hanna huye para evitar ser ascendida y Michael empieza la carrera de derecho. El reencuentro se produce en un viaje de la univesidad con sus compañeros y el profesor Rohl, excelente el personaje en cuatro pinceladas y la interpretación de Bruno Ganz, a un juicio contra el nazismo.
Este es el punto de fuga del film hacia un análisis de la ética y los comportamientos de las personas y de la vergüenza como drama vital. Sin olvidar el dilema moral de intervenir en las decisiones personales de los seres humanos para salvarlos en una situación límite.
Kate Winslet realiza otra interpretación sobresaliente y nos hace olvidar al anodino joven actor protagonista y el lamentable error de que los libros tan amados se lea en inglés siendo ellos alemanes, así como cierta pretenciosidad de planteamiento.
La película cierra muy bien todas las historias mediante varios anticlímax y contiene momentos de gran belleza como la transformación final de la vergüenza en agradecimiento y esperanza y las escenas en las que la literatura se convierte en vehículo de la felicidad.
Calificación: 6/10.viernes, 20 de marzo de 2009
Gran Torino (2008) de Clint Eastwood
martes, 3 de marzo de 2009
La huella de un recuerdo (1946) de John Brahm
Nacido en el seno de una familia de origen judío, Hans Brahm (Hamburgo, 1893 - Malibú, California, 1982) empezó su carrera artística en la interpretación, su padre era actor de variedades y su tío productor teatral y descubridor de Max Reinhardt, y continuó en la dirección en la que llegó a ser uno de los más importantes directores escénicos durante la República de Weimar. Con la llegada al poder de Hitler se trasladó a Reino Unido donde realizó una película. La película empieza con una pareja que se dirige a una boda sorprendida de la rápidez con la que su sobrino se va a casar con Nancy (Gene Raymond), una joven ajena a sus ambientes. Al conocer a la novia participan del entusiasmo del marido, sin embargo, un desconocido (Brian Aherne), doctor en psicología, quiere hablar con éste. Le comunica que ella ya está casada y es la autora moral de la muerte de su anterior novio (un jovencísimo Robert Michum). Esta declaración nos abre la puerta a un torrente de flash-backs encadenados uno dentro del otro.
En el primero vemos la historia con su anterior marido, en el segundo descubrimos el porqué del suicidio y en el tercero conocemos algunos episodios de su infancia. El argumento, valiente, con tres saltos en el tiempo, alguno de ida y vuelta, puede parecer excesivamente artificioso pero en manos de Brahm deviene en sumamente misterioso e inquietante.
Apoyado en una estética expresionista, la película se convierte en la demostración de una perturbación mental, con sus alucionaciones, sus claroscuros, sus abismos y sus mentiras y en la exposición de la constante más importante de su autor, el equilibrio entre lo racional y lo misterioso, lo perverso y lo trágico.La tensión narrativa se mantiene hasta el último fotograma en el que se descubre que el hombre que ha iniciado la narración no necesita seguir estando ingresado en una clínica como Nancy quiere. La puesta en escena de estos descubrimientos es brillante: al plano del objeto provocador del trauma, sucede un contrapicado que encuadra el rostro desencajado de Nancy dentro del velo y en la siguiente escena, mientras se acerca al altar, van apareciendo en picado en la alfombra víctimas y verdugos de su desvarío que la acosan para que no consiga alcanzar su felicidad.
Calificación: 7/10.
viernes, 27 de febrero de 2009
American Psycho (2000) de Mary Harron
¿Alguien me puede decir de qué va esta película?Calificación: 2/10.
sábado, 21 de febrero de 2009
Revolutionary Road (2008) de Sam Mendes
La nueva película de Sam Mendes me ha decepcionado. Unos buenos actores bajo la batuta de un sólido director que ya había acertado en una película aparentemente similar, American Beauty (1999), no son suficientes para remontar un guion endeble.Un film fallido que sólo reluce por la dirección artística y los actores, especialmente Kate Winslet, y tres o cuatro secuencias. Los melodramas de Douglas Sirk quedaron a años luz.
Calificación: 4/10.
sábado, 14 de febrero de 2009
Mi nombre es Harvey Milk (2008) de Gus Van Sant
Antes de la proyección pensaba cómo era posible que no hubieran hecho ninguna película durante treinta años sobre la primera persona abiertamente homosexual que había accedido a un cargo político en Estados Unidos. No era así. En 1984 se rodó el documental The Times of Harvey Milk de Rob Epstein que ganó el Óscar al Mejor Documental.sábado, 10 de enero de 2009
Persépolis (2007) de Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi
Marjane Satrapi (Rasht, Irán, 1969) conoció el noveno arte de la mano del guionista y autor de cómics David B. (Nimes, Francia, 1959). Descendiente de la dinastía que reinó en Persia desde finales del siglo XVIII hasta 1925, la joven licenciada en bellas artes escribió e ilustró la multipremiada novela gráfica en cuatro tomos Persépolis (2000).La obra empieza en 1979, poco antes de la revolución islámica. La joven protagonista, inconformista y luchadora, es testigo de los cambios de su país con el advenimiento de la república, esperanzadora inicialmente para su familia que vive y participa de los cambios políticos. La sociedad empeora y algunos de sus familiares son perseguidos, por lo que sus padres envían a Marjane al liceo francés de Viena. Allí se adapta a un mundo nuevo, no habla alemán, y convive con compañeros de distintas ideologías. De vuelta en Teherán después de cuatro años para estudiar una carrera, descubre que no sólo ha seguido cambiando la sociedad sino sus antiguas amistades, que no acaban de aceptarla...
Siguiendo con bastante fidelidad la historia de la novela gráfica, la autora coescribió el guion y codirigió la película con Vincent Paronnaud Winshluss (La Rochelle, Francia, 1970) también autor de cómics y director de un cortometraje. Filmando sus expresiones faciales y sus movimientos, también sirvió de modelo de sí misma en la película.
En blanco y negro, excepto algunas escenas que se desarrollan en el aeropuerto de París, la película es, como la novela gráfica, la experiencia vital de una joven que mira el mundo que le rodea desde la ilusión. El humor y la lírica, puntuales y acertadas, endulzan, sin embargo, un poso de amargura por la situación en su país de origen, pero también por la existencia de otros fundamentalismos personales y sociales inherentes al ser humano. El tono testimonial de la narración consigue transmitirlos frescura y veracidad.
Las dudas y los problemas juveniles y sociales no consiguen dominar al personaje principal excelentemente aconsejada por su abuela, entrañable y progresista como pocas, que se convierte en apoyo imprescindible de su nieta.
Una narración fragmentada y rabiosamente moderna, con escenarios ligeramente abstractos para destacar los personajes y asemejarse a las imágenes recordadas, consiguen convertir el relato río en una película sin altibajos que no cae ni en el panfleto ni en la repetición.
Calificación: 6/10.
martes, 6 de enero de 2009
Indochina (1992) de Régis Wargnier
Tentado en repetidas ocasiones, no ha sido hasta estas recuperadoras vacaciones navideñas cuando he visto la multipremiada cinta de Régis Wargnier (Metz, Francia, 1948). Se lo llevó todo a principios de los noventa: Globo de Oro y Óscar a la mejor película extranjera, nominación al Óscar para Catherine Deneuve, Goya a la mejor película europea, cinco Césares y siete nominaciones más... Curiosamente Las noches salvajes (Les nuits fauves) de Cyril Collard le arrebataron el César a la mejor película.El comienzo define el carácter del film. Entre brumas avanzan varios barcos lentamente, no sabemos la razón hasta que una silueta negra acompañada de una niña nos permite comprender que es un entierro, inmediamente la protagonista comienza la narración en off. Nos encontramos ante una obra que navega entre el cine épico y el intimista y que va a mostrarse evocando el pasado desde el presente mediante elipsis pautadas con la voz en off.
La acción se desarrolla en los años treinta del siglo pasado, una época en la que Indochina deseaba dejar de ser colonia francesa. En este contexto, un aplicado Wargnier, sólo conozco este film de los ocho o nueve que ha dirigido, intenta analizar la influencia de los procesos históricos en sus personajes, meticulosamente elegidos puesto que se impone un mirada al choque intercultural. Las eternas dualidades en las que se mueve el ser humano, sensualidad y represión, espiritualidad y materialismo, serán el cultivo ideal.
No resulta fácil componer un rompecabezas con tantas piezas trascendentes y algunos decisiones de los personajes resultan sorprendentes, o incluso ilógicas. No obstante, una cuidadísima dirección artística, una esteticista fotografía y unas acertadas interpretaciones, encabezadas por Deneuve, testigo, narradora y ejemplo de dualismos, mantienen el nivel en una película que, como refleja su sencillo cartel, se desliza sutilmente por la melancolía y la tristeza en todo su metraje.
Calificación: 6/10.
domingo, 4 de enero de 2009
Independence Day (1996) de Roland Emmerich
Esta película fue en su día la segunda con mayor recaudación de la historia detrás de Parque jurásico (Jurassic Park, 1993) de Steven Spielberg. Alcanzó los 811,2 millones de dólares en todo el mundo con un coste de 70 millones. Este año tendremos secuela. Así que ya era hora de olvidar los generalizados comentarios negativos y sentarse a verla.viernes, 2 de enero de 2009
Tierra. La película de nuestro planeta (2007)
He recuperado, vía programación televisiva navideña, esta película de los documentalistas británicos Alastair Fothergill y Mark Linfield, director el primero junto a Andy Byatt de Deep Blue (2003). El televisor no es el mejor medio para descubrir las maravillas de nuestro planeta, por mucho documental vespertino que veamos, pero la ocasión no había que desaprovecharla.Rodada a lo largo de cinco años en veintiséis países con más de doscientas localizaciones y empleando las más novedosas cámaras de alta definición, la película recorre la naturaleza de nuestro inmenso planeta durante los doce meses del año, reflejando todos los climas y gran parte de los ecosistemas y contándonos, sin avasallarnos, cifras y datos, algunos de los cuales reflejan el deterioro del planeta.
El oso polar se convierte en el ejemplo de la necesidad de modificar los hábitos del ser humano para restablecer el equilibrio perdido. El invierno polar ártico y la búsqueda de comida son el punto de partida. Veremos la tundra, el desierto, la selva tropical...
El inmenso trabajo de filmación, más de doscientas horas de vuelo, se traduce en bellas imágenes que nos ayudan a amar más nuestro planeta herido -machaconamente repetido a lo largo del metraje-, pero consigue que nos perdamos en la inmensidad. Las distintas escenas, algunas bastante cómicas como la salida de los patitos del árbol y otras dramáticas -la muerte final-, no forman un conjunto sino distintos episodios que no consiguen entrelazarse a pesar de la aplicada narración de Constantino Romero doblando a Patrick Stewart -en Estados Unidos lo hizo James Earl Jones- y la excesivamente presente banda sonora de George Fenton.
Calificación: 4/10.
domingo, 28 de diciembre de 2008
My Blueberry Nights (2007) de Wong Kar Wai
Estas noches de arándanos nos llegan con un año de retraso pero merece la pena degustarlas lentamente, como la mayoría de las películas de Wong Kar Wai (Shanghai, 1956).sábado, 6 de diciembre de 2008
La boda de Rachel (2008) de Jonathan Demme
No veía una película de Jonathan Demme (Long Island, Nueva York, 1944) desde El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1991). Parece mentira porque hasta entonces lo había seguido, no sé si intencionadamente por los años que hace, pero había visto gran parte de su irregular carrera, desde El eslabón del Niágara (Last Embrace, 1979) a Casada con todos (Married to the Mob, 1988). Quizá no quise decepcionarme después de su obra maestra.domingo, 30 de noviembre de 2008
Gomorra (2008) de Matteo Garrone
A principios de la pasada década vino a Valencia Francesco Rosi (Nápoles, 1922) a presentar Dimenticare Palermo (1992). Al preguntarle qué le parecía El Padrino (The Godfather, 1972) de Francis Ford Coppola elogió su impresionante calidad cinematográfica pero criticó su retrato romántico del gángster. Él, nacido en la cuna de la camorra, no veía bien admirar a un capo de la Cosa Nostra. Había hecho varias películas retratando la verdadera cara de la delicuencia, como El desafío (La sfida, 1958) o Las manos sobre la ciudad (Le mani sulla città, 1963), vigentes -especialmente la segunda- cuarenta años después.Espero que la haya visto Francesco Rosi.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Happy, un cuento sobre la felicidad (2008) de Mike Leigh
martes, 11 de noviembre de 2008
La fortaleza escondida (1958) de Akira Kurosawa
domingo, 26 de octubre de 2008
Fragmentos (2007) de Ariel Luque
Muchos directores consagrados utilizaron el formato reducido en sus inicios, en España recuerdo a Pedro Almodóvar, Julio Médem o Alejandro Amenábar y en Argentina a Lucrecia Martel. Desde allí, Ariel Luque, joven crítico, guionista y bloguero, presenta en su página El cine... una realidad poética , una pequeña obra llena de talento.
Entre el humo de la ilusión y la ensoñación, una trompeta solitaria gime y una voz en off nos presenta la mujer soñada. Una mujer desconocida en un lugar desconocido. Una mujer buscada y presentada intensamente con primeros y primerísimos planos. El narrador protagonista aparece junto a ella y gana la partida que ella le propone -porque ella quiere-. Es el comienzo de la pasión, acertadamente retratada con fragmentos del cuerpo separadados por fundidos a negro y aunados por la envolvente música de la trompeta.
Una feliz aproximación al deseo, a la soledad y a los sueños para olvidarla, en un ambiente de brumas de bares (o cabarés) que me ha recordado a esa bellísima película de Eliseo Subiela titulada El lado oscuro del corazón.
Un firme paso de corta duración en un creador que espero que sea reconocido con su siguiente obra, también corta, y alcance el largo.
domingo, 19 de octubre de 2008
Vicky Cristina Barcelona (2008) de Woody Allen
Querido Woody Allen:He visto todas tus películas casi puntualmente ya que algunas las estrenaste cuando acababa de nacer. He amado Nueva York contigo y gracias a ti. Me reí especialmente con tu primera etapa, pero también muchas otras veces, especialmente cuanto te veía en la pantalla. Homenajeaste a Bergman, casi siempre acertadamente. Las calles y los bares fueron tus escenarios, la época, el presente.
¿Pero últimamente qué te ha pasado? Desde Desmontando a Harry (Deconstructing Harry, 1997) te he encontrado cansado, sin esa chispa en los diálogos que antes bordabas, sólo con Match Point (2005) demostraste tu casi inagotable talento. Ahora nos ha llegado una postal tópica con actores desaprovechados de dos ciudades españolas.
Esta última obra, por ahora, abusa de la voz en off, repite las imágenes más bellas, pero más manidas, de una ciudad como Barcelona que tiene miles de caras. Los actores, indudablemnte solventes, están sin orientación y se ajustan a tópicos, especialmente la histérica Penélope Cruz -en un personaje hipérbole del cine de Almodóvar- y la turista Scarlett Johanson. ¿Y Bardem? Un pintor que es bohemio porque visita el barrio chino pero tiene avioneta y vive en Pedralbes. Increíble.
Acertada, hay que reconocerlo, está Rebecca Hall, el personaje con más matices, más redondo, con más evolución. No al principio, porque tanto ella como su novio son los típicos burgueses enconsertados en una clase y unas actitudes demasiado vistas.
Respecto a la banda sonora, sinceramente, creo que es lo peor. El tema central del grupo afincado en Barcelona Guilia y los Tellarini se repite hasta la saciedad para recordarnos insistentemente lo malo que es. El clásico Entre dos aguas de Paco de Lucía encaja mejor como leitmotiv pero se ahoga entre tanto flamenco, imprescindible, aunque no venga a cuento, en toda película ambientada en España.
De todas maneras, seguiré persiguiendo cada película que estrenes y emocionándome con Manhattan, Annie Hall, Zelig... y muchas otras.
Calificación: 2/10.
martes, 14 de octubre de 2008
El caballero oscuro (2008) de Christopher Nolan
La última aventura cinematográfica de Batman es la película más comentada en los blogs, la cuarta mejor de la historia por votación popular -IMDb-, la segunda más taquillera de la historia en Estados Unidos y la cuarta en todo el mundo. Con estos datos, acercarse a la película casi asusta y más cuando está casi de reestreno y ya se ha dicho todo.Christopher Nolan (Londres, 1970) ha dirigido seis largometrajes en diez años consiguiendo con su audacia, y buen hacer, por supuesto, un prestigio inusitado para alguien tan joven. Memento (2000) asombró a medio mundo y tanto Batman Begins (2003) como El truco final - El prestigio (The Prestige, 2006) cosecharon buenas críticas y atrayeron a masas de aficionados. Nada, sin embargo, comparado con El caballero oscuro (2008), la más esperada película del año.
La perfección de la estrategia del superhéroe contra el crimen organizado conduce a un callejón sin salida a los grupos -bastante mal dibujados por arquetípicos- que controlan los negocios sucios de la ciudad. La experiencia y cultura del mal está acorralada y sólo un villano sin pasado o con muchos pasados, un miserable caótico pero omnipresente puede colapsar nuevamente todo el sistema. No valen entonces ni policías ni valientes defensores de la ley.
Este personaje, felizmente interpretado, es el protagonista de la película que deja en la sombra al superhéroe, cuestionado -como en algunas de las últimas adaptaciones- por la sociedad que defiende. Heath Ledger logra una intensidad dramática difícil de rastrear en anteriores malos del cine.
Afortunadamente no está solo porque los nuevos secundarios, Aaron Eckhart en su papel de defensor que deviene en vengador o Maggie Gyllenhaal como valiente compañera y vertice del triángulo amoroso, bastante digno todo sea dicho, y alguno de los antiguos, como Gary Oldman, mantienen el tipo bastante acertadamente. Morgan Freeman y Michael Caine tienen menos diálogos y no tan conseguidos, pienso en los toques cómicos del último.
La arquitectura narrativa, apabullante pero no artificiosa, la banda sonora, las escenas de acción -alucinante la persecución del furgón- y la sempiterna, pero no por ello desaprovechada, dualidad héroe-villano, conforman una película estupenda de obligada visión.
Calificación: 7/10.
lunes, 6 de octubre de 2008
Caos calmo (2008) de Antonello Grimaldi
En Caos calmo muere la esposa de Pietro Paladini, un alto ejecutivo de una empresa italiana a punto de fusionarse con otra americana, en aquélla el hijo del personaje interpretado por Moretti. Una pérdida de un ser muy amado en aquélla y no tanto en ésta. En ambas, la soledad descubierta es enorme, pero en Caos calmo es pasada, puesto que Pietro apenas conocía ni a su hija ni a su mujer, mientras que en La habitación del hijo se va haciendo presente poco a poco a lo largo de todo el metraje. El dolor explota desde el primer momento en la película de Moretti mientras que en la de Veronessi no aparece y por eso se empeña Pietro en buscarla, en una curiosa ironía. Parecen dos miradas antagónicas sobre los sentimientos.