martes, 9 de septiembre de 2008

El final de Asalto y robo a un tren

Inspirada en un hecho real, Asalto y robo a un tren (The Great Train Robbery, 1903) es la primera obra importante del cine del oeste después de algunas escenas rodadas por Edison, como Cripple Creek Bar-Room (1899), posiblemente la primera de ellas.

Edwin Stanton Porter (1870-1941), director, guionista, fotógrafo y montador, simultanea acciones paralelas mediante veinte cuadros en varios escenarios, consiguiendo un ritmo narrativo in crescendo, que deja en meras curiosidades las anteriores aproximaciones al western. El público asombrado acudió en masa -en pocas semanas se exhibía en ocho salas de Nueva York- convirtiendo la película en el primer gran éxito de los nickelodeons.

Los dos puntos de vista narrativos y el tiroteo final con los bandidos abatidos provocan una emoción que se ve sublimada con el último plano: el jefe de los atracadores, interpretado por Justus D. Barnes, apunta y dispara a la cámara, convirtiendo a los espectadores en sus víctimas.