martes, 16 de septiembre de 2008

El cine según... Bresson

No busco representar algo, como por ejemplo, un actor en una escena. Busco comunicar lo que siento. Así si quiero representar la potencia de un caballo, no muestro más que su pecho y sus partes traseras musculosas, voy directamente a la impresión de potencia. El caballero está de más, molesta. ¿Por qué, cuando parten para la guerra en Lancelot [Lancelot du Lac, 1974], sólo he mostrado las sillas y las manos que sujetan las riendas? Porque debo, a continuación, mostrar un caballo solitario, el que da vueltas por el bosque. De la misma forma en Le diable probablement, cuando alguien se pone los pantalones, muestro las piernas y los pantalones. O bien pomos de ascensor, o bajos de puertas. Lo que hacen los personajes entrando no tiene ningún interés; el interés reside en el suelo, las maletas, esas maletas que son pobres. Lo mismo sucede con las botellas de Coca-Cola por el suelo, antes de que se los vea tropezando y abrazándose. Hay que suprimir todo lo que no es indispensable. El interés no será visible si la cosa ha sido mostrada ya en parte. Esto tiene que ver con el hábito, siempre presente, del teatro, de la representación. No hay que representar, no se representa nada. Hay que sentir algo y comunicarlo.

Robert Bresson (1977).

3 comentarios:

SALVATRON dijo...

No he visto nada de Bresson. ¿Me lo recomiendas?

Raúl dijo...

Y estoy totalmente de acuerdo con su propuesta. Yo lo llamaría narración económica, o lo que es lo mismo, eficacia.

Castedo Merinero dijo...

Encarecidamente, Salvatrón. Las que más me gustan Un condenado a muerte se ha escapado y Pickpocket.
Sí, Raúl, limaba al máximo los guiones consiguiendo una gran y particular eficacia.
Saludos.