viernes, 5 de septiembre de 2008

Los girasoles ciegos (2008) de José Luis Cuerda

Alberto Méndez (1941-2004), editor, guionista y traductor, publicó su único libro Los girasoles ciegos en 2004 y no fue testigo de su éxito de crítica ni de público, este último en base al boca a boca.

José Luis Cuerda (Albacete, 1947), experimentado adaptador literario, recordemos El bosque animado (1982), La lengua de las mariposas (1999) o La educación de las hadas (2006), ha elegido el segundo y el cuarto relato del libro para ofrecernos un catálogo de situaciones ya vistas de la posguerra española.

El joven diácono Salvador (Raúl Arévalo) ha perdido un poco la vocación después de participar en la contienda civil y su rector en el seminario (José Ángel Egido) lo envía a impartir clases en un colegio de Orense. La lujuria se apodera de él y persigue a Elena (Maribel Verdú) que tiene a su marido Ricardo (Javier Cámara) escondido. Éste es el argumento principal de la película, tomado del cuarto cuento. El segundo, la historia de un poeta perseguido que se esconde en el bosque, otra derrota según Méndez, tiene un carácter anecdótico en el film, a pesar de su dureza y pesimismo; queda desdibujada y presentada a destiempo con las pocas pinceladas que nos muestran Azcona y Cuerda.

El principal problema de la película a mi juicio es la vuelta a los lugares comunes que estamos habituados a ver en demasiadas películas, asentados aquí en un simbolismo de tan esquemático como inexistente, ¿dónde ha quedado la ironía de Azcona? La puestas en escena y en serie son totalmente planas, acomodadas, sin resquicio para la imaginación.

¿Y los actores?, base primordial del cine de Cuerda. Maribel Verdú y Javier Cámara bien, como siempre. José Manuel Egido está soberbio en un personaje pequeño pero agradecido. Roger Príncep, encantador. Raúl Arévalo, sin embargo, me parece poco creíble, más que malestar me produce estupefacción, es otro de los puntos débiles de la película teniendo en cuenta que soporta gran parte de su peso.

Me he sentido un poco decepcionado, sinceramente. Creo que no se ha sido valiente en la adaptación, que se ha optado por lo seguro, sin garra, sin ambición. Es como si le hubiera pesado la responsabilidad al director que no le tembló la mano con Amanece, que no es poco.

Calificación: 4/10.

6 comentarios:

Ariel Luque dijo...

Yo le tenía fe a este film. La educación de las hadas en lo personal no me gusto. En cambio La lengua de las mariposas es una gran obra del cine español. Pero igualmente siempre resulta placentero ver los proyectos que nacen de esta dupla fantástica y talentosa de Cuerda - Azcona. Fue una gran perdida la del maestro Azcona para el cine, un guionista excelente. Un abrazo!

Ariel.

Castedo Merinero dijo...

Azcona ha escrito las mejores páginas del cine español. Nunca acabaremos de agradecerle los guiones de El pisito, El cochecito, Plácido o El verdugo, algunas de las mejores películas españolas.
La lengua de las mariposas se parece bastante a Los girasoles ciegos: los mismos autores, basada en varios cuentos, protagonismo infantil... pero me gustó más, me pareció más emotiva y menos tópica.
Un abrazo.

Vicente dijo...

Coincido en que la película parece algo insustancial, creo que esta adaptación queda muy por debajo del libro de Alberto Méndez. Menos mal, que entre Maribel Verdú y Roger Príncep (qué joyita de niño) salvan, en parte, los muebles.

Amparo dijo...

Me gustó la película, creo que es recomendable aunque cierto que contiene ciertos tópicos. Maribel Verdú está muy bien y el niño genial. No he leído el libro, sin embargo he oído comentarios en la radio, con motivo del estreno de la película, de gente a la que le había gustado muchísimo y resultado difícil de leer por su profundo y emotivo contenido. Un libro así es muy difícil adaptarlo a cine, sin embargo, insisto en que vale la pena ver la película. Además le mejoro la nota, al menos dos puntos.

Woody Jagger dijo...

Coincido bastante. Está repleta de tópicos. Me gusto más LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS. A pesar de todo me agradó, especialmente la línea argumental respecto a la perdida de vocación del cura y en la fatídica respuesta del personaje de Javier Camara al ser descubierto. Y por supuesto el trabajo de la Verdú, que con los años se está afianzando como una gran actriz. Un saludo.

Castedo Merinero dijo...

Estoy de acuerdo, la explosión final es tremenda, nada que ver con la languidez general.
Siempre me fascinó Maribel Verdú por la facilidad y profundidad de sus interpretaciones. Con más de veinte años ante las cámaras, su carrera no ha hecho más que empezar. Es una de nuestras más grandes actrices.
Saludos.