domingo, 13 de julio de 2008

El lado oscuro del corazón

A mediados de 1993, se estrenó en Valencia El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela. Era su cuarta película y la primera que pudimos ver en España.

El lado oscuro del corazón es la historia de un poeta bohemio (Darío Grandinetti) que vive entre Buenos Aires y Montevideo, entre sus amigos y sus amantes. Reflejo del universo emotivo y de la manera de concebir el cine de Subiela, en esta película la poesía se desborda y el protagonista nos ilumina con poemas de Juan Gelman, Oliverio Girondo y Mario Benedetti, que interviene como actor en el papel de un poeta alemán.

En esta escena, el poeta acude a ver a la mujer que lo hará volar (Sandra Ballesteros) y a la que hace llegar, antes de encontrarse con ella, un poema que reproduzco.



No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti. No te salves. Canciones de amor y desamor. Poemas de otros (1973-1974).

2 comentarios:

Amparo dijo...

Magnífica película y bellísima selección de ella. He visto esta película varias veces y siempre me parece muy buena, genial. Este fragmento mismo que has elegido, podría verlo, y escucharlo, mil veces. Un gran acierto recoger esta muestra de una gran obra de Eliseo Subiela.

Anónimo dijo...

Por cierto, el otro día echaron por la tele la segunda parte, pero estaba en el curro y no pude ver nada. Me encanta la poesía del maestro Benedetti.
Así me sentí yo en el concierto del otro día, a medias con nada, snif, snif...