miércoles, 21 de mayo de 2008

Mil años de oración (2007) de Wayne Wang

Wayne Wang (Hong-Kong, 1949) comenzó su carrera cinematográfica hace más de treinta años, ya en Estados Unidos, y tuvo sus días de gloria con Smoke (1995) con guión y codirección, no acreditada, del escritor Paul Auster. Ahora ha estrenado Mil años de oración (2007), una vuelta a su cine menos complaciente, basada en un relato de Yiyun Li, posteriormente guionista de la película.

No puede negarse la consciente influencia argumental de Yasujiro Ozu. El punto de partida de su obra maestra Cuentos de Tokio (1953), la visita de los padres a casa de una hija casada, aquí es el mismo pero singularizado en un padre viudo y su hija recién divorciada. El contraste campo-ciudad aquí pasa a ser entre China y Estados Unidos. El problema es alcanzar la profundidad intimista y emotiva de Ozu y el guión no llega: la historia de incomunicación se hace previsible y los momentos humorísticos de distensión son muy flojos.

La puesta en escena se basa en encuadres sencillos y ajustados, sin movimientos de cámara, como reclama la historia, recordemos las cenas entre padre e hija o la relación de ésta con su novio ruso, y la habilidad de Wang se concreta en la desnudez de los espacios abiertos, los parques y la ciudad, y de los cerrados, ese piso “para no vivir” que empatiza con los personajes y su soledad.

Paul Auster entregó a su amigo Wayne Wang en el último Festival de San Sebastián la Concha de Oro a la Mejor Película y la de plata a Henry O por su estupenda caracterización del Sr. Shi, una de las grandes bazas de esta obra.

Calificación: 4/10.

2 comentarios:

Amparo dijo...

Parece que no te gustó mucho con ese 4 que le has puesto. A mí me gustó, auqnue es cierto que toda la película es bastante monótona sin grnades cambios o sorpresas. Es muy sencilla.

Jorge dijo...

A mi tampoco me gusto, y eso que este tipo de películas de ton reflexivo me suelen gustar mucho.