domingo, 1 de junio de 2008

Dogmas biomédicos caídos

La ciencia evoluciona y algunas verdades históricamente aceptadas han cambiado en los últimos años. Estas son las más importantes:
  • Las neuronas se pierden y no se regeneran: escrito por Ramón y Cajal, en 1998, el equipo de Fred H. Gage -Salk Institute for Biological Studies, La Jolla, California- demostró que en el hipocampo humano nacían, durante toda la vida, nuevas neuronas a partir de células progenitoras. Más tarde se han encontrado otras regiones cerebrales con esta capacidad de regeneración.
  • El apéndice es un vestigio evolutivo inútil: recientemente se ha demostrado que contiene células inmunitarias y podría desempeñar un papel importante en la infancia mientras madura el sistema inmunitario.
  • El origen de la úlcera: ni picante, ni estrés, el médico Barry J. Marshall descubrió que la causa de la úlcera era la bacteria Helicobacter Pylori.
  • El origen del cáncer: en 1964, se descubrió que el virus de Epstein-Barr causaba el linfoma de Burkitt; en los 70 algunos investigadores llegaron a pensar que todos los cánceres podrían estar relacionados con un virus; cuando se descubrieron las primeras mutaciones genéticas relacionadas con tumores en los 80, el dogma del origen vírico fue sustituido por el de los oncogenes. Hoy se sabe que sólo el 20% de los tumores están estrechamente relacionados con esta enfermedad y que se combinan alteraciones genéticas en oncogenes, genes supresores, así como secuencias genéticas que no originan proteínas.
  • La herencia de los rasgos adquiridos: la aparición de la epigenética explica cómo actúan sobre los genes los factores ambientales, como la contaminación, la dieta o el tabaquismo. La genética es el libro de la especie, la epigenética son las anotaciones al margen de este libro.
  • La información genética es unidireccional desde un gen a una proteína: este dogma central de la biomedicina se tambalea porque se han descubierto últimamente genes que pueden codificar más de una proteína o el llamado ADN basura, ese 95% de todo el ADN que no son genes y por tanto no cofidican proteínas.
  • Las infecciones no se deben sólo a seres vivos: además de las bacterias, virus, hongos o protozoos, ciertas formas anormales de las proteínas priónicas o priones pueden contagiar a los restantes priones originando una auténtica infección, como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

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Fuente: El País Salud.