La representación en Broadway de la obra teatral The Wow-wows protagonizada por Charles Chaplin en 1911 fue presenciada por Mack Sennett, motor del cine mudo cómico norteamericano. Meses después recibió un telegrama mientras estaba actuando en Filadelfia. La oferta de trabajo consistía en rodar tres películas semanales a cambio de 150 dólares.
Su primer film fue Charlot periodista también conocida aquí como Charlot reportero (Making a Living/A Busted Johnny/Doing His Best/Troubles) se estrenó el 2 de febrero de 1914 y mostraba situaciones cómicas en la redacción de un periódico.
La sugerencia de Sennett de que se vistiese con aire cómico para su segunda película, Carreras sofocantes/Carreras de autos para niños (Auto Races at Venice/The Children's Automobiles Race/The Pest/A Militant Sufragette, 7 de febrero de 1914) la aprovechó Chaplin para crear el personaje que lo haría eterno:
"Quería que todo estuviera en contradicción: los pantalones, holgados; la chaqueta, estrecha; el sombrero, pequeño, y los zapatos, grandes. Estaba indeciso de si parecer viejo o joven; pero recordando que Sennett creyó que yo era mucho mayor, me puse un bigotito que, en mi opinión, me añadiría edad sin ocultar mi expresión".
Quizá tenía razón Thurston Moore, cantante de Sonic Youth, cuando decía que 1991 es el año en que el movimiento punk se hace masivo, perdiendo al mismo tiempo su fuerza ideológica y musical original.
El caso es que Sonic Youth publicó su octavo disco, Goo (1990), y se decidió a realizar su primera gira europea acompañado del cineasta y músico Dave Markey (Burbank, California, 1963) que ya había dirigido un par de vídeos para el mismo álbum.
Fiel a su estilo en Súper 8 y con un presupuesto de 6.000 $, Markey nos dejó un documental organizado a partir de temas enteros de los recitales, algunos rodados como videoclips y charlas en el backstage -chistes, delirios...-.
Una pequeña joya a todas luces, porque no sólo Sonic Youth están en plena forma -como casi siempre- sino que los acompañan Nirvana, antes de la explosión Nevermind de septiembre del mismo año, Dinosaur Jr, Babes in Toyland, Ramones...
Los títulos de crédito, los desvaríos de Thurston Moore, la descripción de Dave Grohl y Krist Novoselic de la comida o la locura de Kurt Cobain destrozando medio escenario mientras toca School (1989), en el vídeo, son algunas de las perlas de este impagable documental.
A Juan Ricardo Miguel Zulueta Vergarajauregui no lo pudieron inscribir como Iván porque era un nombre ruso y empezaban los años cuarenta. Su madre era aficionada a la pintura y su padre, abogado de profesión, dirigió algunos años el Festival de Cine de San Sebastián.
Estudió decoración en Madrid y pintura al óleo y dibujo figurativo en Nueva York en la época del Pop Art y el New American Cinema. De vuelta a España, se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía que abandonó después de no ser aprobado su cortometraje de segundo curso.
Realizador y luego guionista y director del magazine musical Último grito (1968), oficialmente no podía dirigir una película al no tener el carné del sindicato, pero pudo cuajar más de una docena de cortos, un largometraje realmente curioso, Uno, dos, tres, al escondite inglés (1969), parodia del Festival de Eurovisión que seguía de cerca al Richard Lester de los sesenta, y una de las mejores películas del cine español, Arrebato (1979).
Su contacto con el cine no ha sido tan distante como parece. Desde finales de los sesenta ha hecho más de cuarenta carteles que van desde la obra maestra de su mentor José Luis Borau, Furtivos (1975) a todos los reestrenos de las películas más polémicas de Luis Buñuel, Viridiana (1961) o Simón del desierto (1965), pasando por las primeras películas de Manuel Gutiérrez Aragón, Camada negra (1997) o El corazón del bosque (1978), o los inicios de Pedro Almodóvar, La caída de Sodoma (1975, cortometraje) o Laberinto de pasiones (1982).
En su página web, www.ivanzulueta.com, podemos conocer más sobre la vida y obra de este artista maldito al que debemos algunas imágenes verdaderamente subyugantes.
10. Vertigo, 3:11. Primer sencillo de How to Dismantle an Atomic Bomb (2004), fue nº 1 en Irlanda, Italia, Reino Unido, Grecia, Argentina, India y Letonia. El vídeo se rodó en el delta del Ebro.
9. Where the Streets Have No Name, 4:36 (versión 7") y 5:37 (versión del álbum). Nº 4 en Reino Unido, se editó en The Joshua Tree (1987). La primera actuación y el vídeo se rodaron en la azotea del Liquor Store de Los Ángeles.
8. I Will Follow, 3:37. Cara A del tercer sencillo del grupo, editado en octubre de 1980 e incluido en Boy (1980). Escrita por Bono en recuerdo a su madre, es la canción que más veces ha tocado la banda, presente en todas sus giras.
7. Beautiful day, 4:08. Primer single de la vuelta a sus orígenes estilísticos que fue All That You Can't Leave Behind (2000), es la canción más vendida de la banda. El vídeo se rodó en el aeropuerto Charles De Gaulle de París.
6. Pride (In the Name of Love), 4:40. Dedicada a Martin Luther King e incluida en el banda sonora de En el nombre del padre (In the Name of the Father, 1993) de Jim Sheridan, salió como primer single de The Unforgetable Fire en septiembre de 1984.
5. New Year's Day, 5:35. Primer single de War (1983) fue su primer éxito alcanzando el nº 10 en Reino Unido.
4. I Still Haven't Found Just I Looking For, 4:37. Segundo sencillo de The Joshua Tree, los consagró en Estados Unidos.
3. With or Without You, 4:56. Primer 7" de The Joshua Tree, nº 1 en Estados Unidos y nº 4 en Reino Unido, siempre pensé que hablaba sobre una ruptura pero ahora he leído que también puede girar en torno a una conversación con Dios.
2. One, 4:36. Tercer sencillo de Auchtung Baby (1992). La letra, como en todas las anteriores, es de Bono y la música de U2. Hay tres vídeos, este es el dirigido por Mark Pellington.
1. Sunday Bloody Sunday, 4:34. Letra de Bono y The Edge. Incluida en War y controvertida en su presentación -en su sexta actuación en directo, en el vídeo, en Estados Unidos, la tocaron la primera y Bono aclaró "This Is Not a Revel Song"- constituye uno de los mejores alegatos antiviolencia -habla de los sucesos del Domingo Sangriento de Irlanda del Norte en 1972- y es la canción que más me ha perseguido de ellos.
Seguramente se hubiera estrenado de tapadillo en alguna sala durante un par de semanas de no haber sido por la nominación al Óscar al Mejor Actor de Richard Jenkins, pero los premios o las nominaciones suelen ayudar en la taquilla y nos permiten descubrir pequeñas joyas aunque sea casi en la repesca en mi caso.
La historia a priori algo sosa de un profesor universitario deprimido por el fallecimiento de su esposa -Jenkins- que regresa a su casa en Nueva York y encuentra a una pareja que vive en su piso y es contagiado poco a poco por la alegría del músico "okupa", igualmente espléndido Haaz Sleiman, da un giro sorprendente cuando detienen al joven casualmente en el metro y descubrimos que es un inmigrante ilegal.
La película, atenta hasta ese momento a la evolución emocional del profesor, simbólicamente atascado en el piano del pasado que no sabe tocar y renovado con el yembé que instintivamente domina, aboga entonces por la convivencia entre culturas y por la ruptura de los prejuicios sin olvidar la crítica al irracional e inhumano trato oficial a los inmigrantes.
Desconozco la opera prima de Thomas McCarthy pero con esta película da en el clavo. Su guion fluye tranquilo en base a pequeños detalles y no carga las tintas con los graves problemas que plantea. Su dirección es delicada, no abusa ni de primeros planos ni de aparatosos movimientos de cámara, ni nos avasalla con cincuenta planos por minuto, y sabe sacar partido a actores prácticamente desconocidos que matizan los sentimientos sin estridencias.
Frederick Bean Avery (1908-1980), descendiente del juez Roy Bean y Daniel Boone, adoptó el nombre que le dieron sus amigos por haber nacido en Taylor, Texas. Titulado universitario, siempre quiso ser dibujante de tiras cómicas en los periódicos, pero mientras esperaba triunfar entró en el estudio de Walter Lantz en 1930.
Dirigió durante treinta años alrededor de cien cortos de la serie Merrie Melodies, modificando algunos personajes y mejorando los gags mediante disminuyendo tiempos muertos y cambiando la colocación y expresión de los personajes en las distintas escenas. A finales de los treinta creó a Bugs Bunny con sus compañeros Rich Hogan, Virgil Ross y Carl W. Stalling.
King-Size Canary (1947) es una de las mayores muestras del talento, y la locura, de Avery. El comienzo de persecuciones para buscar comida da un giro cuando el gato descubre una botellita del jarabe "Jumbo Gro" que produce el crecimiento inmediato una vez tomado. Gato, ratón y perro empiezan a crecer y crecer... en un cortometraje cuyos efectos sonoros y rítmicos destacaron en la época de su realización.
Me he enterado esta mañana. Ayer murió Mario Benedetti.
Se fue el poeta de la mirada de hombre bueno, del compromiso, del amor, del entusiasmo, de la generosidad. Tenía casi noventa años pero escribía como el primer día.
Es el poeta más leído y posiblemente más querido. Acercó todas las palabras a la poesía, incluso las menos propicias, convirtiendo temores y dudas de lector principiante en emoción y sinceridad.
Novelista, cuentista, ensayista... podríamos pasarnos media vida leyéndolo y seguro que seríamos más felices.
Sería estupendo poder leer las largas novelas en un par de días, o en incluso en uno sólo. Podríamos atrapar a Los miserables o Los hermanos Karamazov en un fin de semana. Y luego empezar con El señor de los anillos o... Así no nos quedarían tantos libros por leer ni pensaríamos que no nos va a dar tiempo.
Quizá se inventaron los cuentos para que pudieramos leer una historia en un instante y algunos autores los hicieron tan grandes como las novelas. O más.
Paradero desconocido (AddresUnknown, 1938) de KressmanTaylor es un relato de menos de cien páginas, incluida la nota final del hijo de la autora, que se desliza entre nuestras manos en apenas una hora. Se trata de una novelita epistolar entre un alemán que regresa en 1932 a su patria y su amigo judío que sigue viviendo en San Francisco.
La palabra precisa es la única que tiene cabida en esta obra que fue un éxito desde su publicación en una revista en Estados Unidos y posteriormente en Inglaterra, pero que desapareció de circulación cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. La trama es sumamente sencilla pero va girando y girando y no deja de sorprenderte.
No puedo negar algunas ideas o comportamientos de los personajes algo caducos pero los perfiles son espléndidos y la calidad humana que rezuma el librito es tremenda. Un exquisito placer.
Nos dejó Antonio Vega o, mejor dicho, se fue de viaje con su amada Marga.
Me pilló pequeño Chica de ayer (1980) pero luego disfruté de ella y pasó a formar parte de mis canciones indelebles. No fue su única obra maestra. En seis discos con Nacha Pop, nos regaló Una décima de segundo (1984), Lo que tú y yo sabemos (1985) o Lucha de gigantes (1987).
Viví más su carrera en solitario que comenzó con No me iré mañana (1992) y hubiera seguido probablente hasta el infinito. Era un compositor atento a las cosas sencillas del mundo cotidiano sin estridencias, con humanidad. Se dejaba llevar por ti (1992), El sitio de mi recreo(1994) o Estaciones (2002) dan fe de ello.
Escribió más de un centenar de canciones llenas de sensibilidad y melancolía. La palabra poeta no le quedaba grande.
Hoy hace treinta años que se presentó Apocalysis Now en el Festival de Cannes. Lo ganó y Coppola afirmó "Ésta no es una película sobre la Guerra de Vietnam, esto es Vietnam".
En la película sobre la que se ha escrito más sobre su rodaje: Martin Sheen sufrió malaria y tuvo un infarto, Coppola amenazó con suicidarse en varias ocasiones y el huracán Olga produjo importantes destrozos en el set de rodaje a su paso por Filipinas, ésta, sin embargo, no es la frase más famosa.
El teniente coronel Bill Kilgore, interpretado por Robert Duvall, describe la crueldad de la guerra cuando a pecho descubierto y con su sombrero de vaquero le dice a un soldado la frase traducida aquí como "¡Qué delicia oler napalm por la mañana!". Su nominación al Óscar estaba clara.
18 de mayo de 1980. Se suicida Ian Curtis, cantante de Joy Division, acabando con una de las carreras más prometedoras del rock.
Junio de 1980. Joy Division edita un sencillo que contiene en la cara A Love Will Tear Us Apart, bella y dolorosa a más no poder, y en la cara B These Days. Es el mayor éxito hasta entonces de la banda ya incompleta. La portada elegida, desconocida por mi parte hasta hace poco, es una escultura con un ángel.
Julio de 1980. Sale al mercado Closer el segundo y último álbum de estudio del cuarteto de Manchester. Un disco redondo en todo los aspectos con una portada bastante semejante y que, en mi casa desde pocos años después, me parecía un conjunto escultórico preparado para el álbum, pensaba que eran figuras vivas posando para la portada.
No era así, ambas imágenes pertenecen a tumbas reales del cementerio probablemente más caótico y mágico del mundo, la Necrópolis Monumental de Staglieno, en Génova.
Proyectado por el arquitecto Carlo Carabino en 1835 ateniéndose al edicto napoleónico que prohibía las exhumaciones en las iglesias de los centros urbanos, fue concluido en 1851 por su discípulo Giovanni Batista Ressaco. Situado en un terreno en pendiente, la burguesía genovesa del Ottocento impregnó el camposanto de una impronta grandiosa en base a esculturas de todos los estilos que fueron apareciendo en el panorama artístico de aquellos años, desde el neogótico al realismo, pasando por el simbolismo o el Art Decó.
Fue fuente de inspiración de gran cantidad de artistas que lo visitaron durante el siglo XIX y principios del siglo pasado, como Nietzsche, Maupassant, Hemingway que afirmó "una de las maravillas del mundo" o Mark Twain que en su libro de viajes Los inocentes en el extranjero (The Inocents Abroad, 1869) escribió "... cada línea es perfecta, cada trazo ausente de mutilación, imperfección o defecto, por eso, para nosotros, esta larguísima hilera de formas es cien veces más bella que las estatuas deterioradas y salvadas del suicidio o del naufragio del arte antiguo, expuestas en las salas de París para admiración de todo el mundo".
Ampliado hasta casi el fin del mundo, hoy la perfección se ha convertido en sugerente dejadez.