miércoles, 6 de mayo de 2009

El cementerio de Staglieno

18 de mayo de 1980. Se suicida Ian Curtis, cantante de Joy Division, acabando con una de las carreras más prometedoras del rock.

Junio de 1980. Joy Division edita un sencillo que contiene en la cara A Love Will Tear Us Apart, bella y dolorosa a más no poder, y en la cara B These Days. Es el mayor éxito hasta entonces de la banda ya incompleta. La portada elegida, desconocida por mi parte hasta hace poco, es una escultura con un ángel.

Julio de 1980. Sale al mercado Closer el segundo y último álbum de estudio del cuarteto de Manchester. Un disco redondo en todo los aspectos con una portada bastante semejante y que, en mi casa desde pocos años después, me parecía un conjunto escultórico preparado para el álbum, pensaba que eran figuras vivas posando para la portada.

No era así, ambas imágenes pertenecen a tumbas reales del cementerio probablemente más caótico y mágico del mundo, la Necrópolis Monumental de Staglieno, en Génova.

Proyectado por el arquitecto Carlo Carabino en 1835 ateniéndose al edicto napoleónico que prohibía las exhumaciones en las iglesias de los centros urbanos, fue concluido en 1851 por su discípulo Giovanni Batista Ressaco. Situado en un terreno en pendiente, la burguesía genovesa del Ottocento impregnó el camposanto de una impronta grandiosa en base a esculturas de todos los estilos que fueron apareciendo en el panorama artístico de aquellos años, desde el neogótico al realismo, pasando por el simbolismo o el Art Decó.

Fue fuente de inspiración de gran cantidad de artistas que lo visitaron durante el siglo XIX y principios del siglo pasado, como Nietzsche, Maupassant, Hemingway que afirmó "una de las maravillas del mundo" o Mark Twain que en su libro de viajes Los inocentes en el extranjero (The Inocents Abroad, 1869) escribió "... cada línea es perfecta, cada trazo ausente de mutilación, imperfección o defecto, por eso, para nosotros, esta larguísima hilera de formas es cien veces más bella que las estatuas deterioradas y salvadas del suicidio o del naufragio del arte antiguo, expuestas en las salas de París para admiración de todo el mundo".

Ampliado hasta casi el fin del mundo, hoy la perfección se ha convertido en sugerente dejadez.

6 comentarios:

WOOD dijo...

Huelo a Joy Division y acudo cual si fuera un podenco. Grandísimo post. No me quedan palabras para decirte lo que me parece de ilustrativo. Me suena remotamente que hace mil años alguien me contó o leí que las imágenes pertenecen a tumbas reales del cementerio, pero por supuesto desconocía el resto de detalles. Por cierto, se encuentran en mi casa también pocos años después de que aparecieran. Dos grandes reliquias. Abrazo.

José Ángel dijo...

Existe la perfección??? creo que no, aunque hay que tender hacía ella, jejeje.

No esta mal la historia, si la hubiera conocido cuando estuve en Genova hubiera ido a verlo, lástima.

Castedo Merinero dijo...

Gracias Wood, me alegro de que te haya gustado. Joy Division forever.
José Ángel,
la perfección existe pero es individual aunque de algunas obras de arte la mayoría piensa que son perfectas.
Abrazos.

Vicente dijo...

Carlos, gran post. Esto me hace pedirte más encarecidamente que no dejes de ilustrarnos y enriquecernos con estas dosis de sabiduría y sumo conocimiento. Por cierto, habeis ido a ver ya Control?

Castedo Merinero dijo...

Gracias Vicente.
No hemos podido y ya la han quitado. Habrá que recuperarla como sea.

Amparo dijo...

Muy interesante.