viernes, 2 de enero de 2009

Tierra. La película de nuestro planeta (2007)

He recuperado, vía programación televisiva navideña, esta película de los documentalistas británicos Alastair Fothergill y Mark Linfield, director el primero junto a Andy Byatt de Deep Blue (2003). El televisor no es el mejor medio para descubrir las maravillas de nuestro planeta, por mucho documental vespertino que veamos, pero la ocasión no había que desaprovecharla.

Rodada a lo largo de cinco años en veintiséis países con más de doscientas localizaciones y empleando las más novedosas cámaras de alta definición, la película recorre la naturaleza de nuestro inmenso planeta durante los doce meses del año, reflejando todos los climas y gran parte de los ecosistemas y contándonos, sin avasallarnos, cifras y datos, algunos de los cuales reflejan el deterioro del planeta.

El oso polar se convierte en el ejemplo de la necesidad de modificar los hábitos del ser humano para restablecer el equilibrio perdido. El invierno polar ártico y la búsqueda de comida son el punto de partida. Veremos la tundra, el desierto, la selva tropical...

El inmenso trabajo de filmación, más de doscientas horas de vuelo, se traduce en bellas imágenes que nos ayudan a amar más nuestro planeta herido -machaconamente repetido a lo largo del metraje-, pero consigue que nos perdamos en la inmensidad. Las distintas escenas, algunas bastante cómicas como la salida de los patitos del árbol y otras dramáticas -la muerte final-, no forman un conjunto sino distintos episodios que no consiguen entrelazarse a pesar de la aplicada narración de Constantino Romero doblando a Patrick Stewart -en Estados Unidos lo hizo James Earl Jones- y la excesivamente presente banda sonora de George Fenton.

Calificación: 4/10.

2 comentarios:

Woody Jagger dijo...

No me entero de nada de la tele. Seguro que la habría vuelto a ver. Gran documental. Abrazo.

Castedo Merinero dijo...

Casi te diría que haces bien, porque la programación lleva años por los suelos. Yo suelo estar atento, porque muy de vez en cuando hay algo interesante, no hablo de ciclos de cine -eso se ha acabado- sino de alguna película perdida como ésta.
Un abrazo.