lunes, 5 de enero de 2009

El almuerzo desnudo (1959) de William S. Burroghs

Sólo hay una cosa de la que puede escribir un escritor: lo que está ante sus sentidos en el momento de escribir... Soy un aparato para grabar... No pretendo imponer "relato", "argumento", "continuidad"... En la medida en que consigo un registro Directo de ciertas áreas del proceso psíquico, quizá desempeñe una función concreta... No pretendo entretener...
Estas palabras pertenecen al Prefacio atrofiado de El almuerzo desnudo (Naked Lunch, 1959) de William S. [Seward] Burroughs (Saint Louis, 1914- Kansas, 1997) y reflejan la naturaleza del libro.

Adicto durante quince años a la droga, opiáceos fundamentalmente, Burroughs publicó esta obra recopilando todas las notas que escribió durante la Enfermedad, así la llama, y el delirio. El título se lo sugirió su amigo Jack Kerouac y refleja el instante helado en que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores.

La obra se articula a partir de poco más de veinte capítulos sin hilazón ni semejanza alguna entre ellos. Las alucinaciones y sueños se superponen resultando bastante complejo sacar conclusión alguna no ya entre capítulos sino entre párrafos contiguos. El autor critica las religiones, el ejército, el colonialismo o la policía y la política corruptas. El Dr. Benway, psiquiatra ficticio, es el personaje más relevante. Sale y entra a su antojo siendo retratado con especial crudeza por su caracter de torturador y manipulador de conciencias.

La técnica narrativa se asemeja bastante al cut-up que practicó Julio Cortázar en Rayuela (1963) consistente en collages narrativos más allá de las normas sintácticas y semánticas. La diferencia es que a Burroughs no le importa perder el sentido narrativo, a fin de cuentas, su experiencia "novelada" casi lo exige.

El conjunto resulta a mi juicio bastante impactante con momentos líricos seguidos de otros de tremenda dureza -como indica en la introducción del propio autor "El almuerzo desnudo (...) es brutal, obsceno y repugnante por necesidad"- que lo llevaron a sufrir un proceso judicial del que resulto absuelto con el consiguiente empujón a la libertad de expresión.

Una obra irremediablemente encuadrada en la Beat Generation (Generación Vencida), a pesar de la negativa constante de su autor a ser incluido en ella, que merece la pena conocerse sin olvidar el cuidadoso acercamiento que su forma y aspereza requieren.

Editorial Anagrama, S. A. Colección Compactos. 254 páginas. 7,21 € (I.V.A. no incluido). ISBN: 978-84-339-2008-9.

7 comentarios:

Ariel Luque dijo...

Aquí estoy amigo, con un poco de tiempo libre. Se me vienen meses de mucho trabajo en una pelicula (tambien en la parte de producción), asi que volvere a desaparecer muy pronto nuevamente jajaja. Que imagen tan peculiar que tenes de un productor jajaja pero vale decir que antes todos tenian esa misma fisonomía y caracteristicas ajaja. Bueno, te dejo un abrazo grande y que tengas un buen 2009!

Ariel.

Castedo Merinero dijo...

Gracias e igualmente gran productor-director.
Un abrazo.

pilarmandl dijo...

Veo que has empezado el año todo lanzado, te pierdo unos días de vista y leo unas cuantas cosas buenas. Me gusta que metas también algo de lieteratura (los malditos) aunque tienes el blog de poesía y a mí me gusta mucho la poesía pero se necesita más tiempo para leerla bien.
Como todo lo que escribes está muy interesante, aprendo un montón con tus comentarios.
Gracias.

SALVATRON dijo...

Dificilillo de leer. Sólo he podido con éste y con "Yonqui", y la verdad es que me costó bastante terminar ambos.

Castedo Merinero dijo...

Pilarmdl,
gracias por tus comentarios. Me encanta que te guste lo que voy dejando por aquí, al principio de año con fuerza, pero ahora más pausadamente (cosas del trabajo).
Salvatrón,
sí, es una lectura difícil, requiere no sólo concentración sino también descansos periódicos porque sus imágenes y oscilaciones lo requieren.

Anónimo dijo...

Apenas he leido un comienzo... estoy sorprendido que hayan persanas como Burroghs que se parecan tanto a mí... o, no se bien si yo a él... menos en una. Feliz Día, exitos.

Castedo Merinero dijo...

Aunque no sé a qué te refieres, Anónimo, siempre hay alguien que se parece a nosotros en algo (bueno o malo).
Saludos.