viernes, 22 de febrero de 2008

El desafío paranormal del millón de dólares

James Randi (Randall James Hamilton Zwinge, Toronto, 1928), más conocido como El increíble Randi, es un mago ya retirado ampliamente conocido en círculos escépticos por su empeño en desenmascarar fraudes. Durante un debate en un programa de radio en 1964, un parapsicólogo le retó a apostar su propio dinero si tan seguro estaba de lo que decía. En aquel instante, el prestidigitador ofreció 1.000 dólares de su propio bolsillo a cualquiera que pudiese demostrarle empíricamente y con total fiabilidad la existencia de un poder sobrenatural.

Algunos años más tarde, el 6 de marzo de 1998, se lanzó en la misma línea y gracias a donaciones de todo el mundo El desafío paranormal del millón de dólares. El procedimiento para presentarse es sencillo: mediante una notificación a la fundación, se informa de las habilidades poseídas y se establece un protocolo a acordar por ambas partes que establezca de forma clara y perfectamente definida cuándo se puede dar la prueba por concluida, qué objetivos hay que alcanzar, los materiales a utilizar durante el proceso y la ubicación espacial y temporal del test.

Desde su comienzo, el desafío ha sido una evidencia palpable de que, bajo estrictas condiciones de observación y control, cualquier supuesta habilidad sobrenatural es falsa. A los examinadores les han llegado todo tipo de solicitudes para pasar el reto: rusos con telequinesia, estudiantes californianos capaces de regular las farolas a voluntad con su presencia, zahoríes feng shui, viajeros astrales y cualquier combinación imaginable de contactados por los alienígenas, futurólogos e iluminados en general. Ninguno de los más de mil candidatos hasta la fecha ha pasado siquiera los tests preliminares.

Como explica el propio Randi en un artículo en Skeptical Inquirer titulado Fakers and Innocents (Farsantes e Inocentes), una amplia mayoría de todos los candidatos es inocente, en el sentido en que no se ha parado a pensar siquiera que puedan estar engañando con sus afirmaciones. El resto de ellos, los farsantes, se despachan rápido.

En enero de 2007, el reto sufrió su primer cambio en las normas por las que se rige. Dada la cantidad de tiempo y esfuerzo que tiene que dedicar la pequeña plantilla de la fundación a tratar con gente que parece obvio que no tiene la más mínima posibilidad de someterse a las pruebas, se estableció la restricción de que cualquiera que desease enviar el formulario de contacto debería acreditar, al menos, un cierto perfil mediático: una noticia en algún periódico, una entrevista en televisión o una mención en un libro. Además, necesariamente tendrá que ir respaldado por algún miembro de la comunidad académica.

El segundo cambio fundamental llegó a principios de este año. A pesar de que, durante años, el millón de dólares ha permanecido impasible ante cualquier intento por llegar a alcanzarlo y ha servido para desenmascarar a más de un farsante, no ha surtido el efecto deseado. El verdadero objetivo del desafío son los peces gordos del mundo de lo paranormal, como Uri Geller, que ha rechazado en más de una ocasión ser sometido a ningún tipo de prueba. Ante la negativa de aquéllos que más tienen que ganar con la credulidad del público, la fundación anunció en su boletín de noticias de enero que el 6 de marzo de 2010, doce años después de su estreno oficial, el reto cerrará sus puertas definitivamente, y el dinero se empleará “de forma más productiva”, según el comunicado. Hay y habrá otras recompensas, pero desaparecerá la más sustanciosa.
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Fuente: www.publico.es.

1 comentario:

lilimar weilis dijo...

Escribo como apostador de los retos paranormales. Demostrare hechos.